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miércoles, 22 de octubre de 2014

Ver y visionar, explotar y explosionar

Hoy han surgido varias consultas lingüísticas relativas a diferenciar verbos que pudieran parecer parecidos o, directamente, sinónimos, sobre todo por su uso indiscriminado en los medios de comunicación y en la conversación. Sin embargo, conviene conocer el significado recto de ciertos verbos para ser precisos a la hora de expresarnos.

La primera pareja en liza, que motivó esta entrada, es el par ver y visualizar. El principal significado de ver es 'percibir con los ojos algo', e implica que exista ese algo: una imagen, una pintura, una persona, un paisaje. En cambio, visualizar es 'imaginar con rasgos visibles algo que no se tiene a la vista' o 'formar en la mente una imagen visual de un concepto abstracto'. Así, es incorrecto decir "En la foto *visualizamos un bonito bosque", porque el bosque está ahí, en la imagen. En cambio, si un amigo me explica que visitó un bosque y lo describe, podemos decir "Creo que ya lo visualizo", en referencia a que me hago una imagen mental del mismo. No obstante, por el uso y el abuso informático, la Academia ya aceptó visualizar con el sentido de 'hacer visible una imagen en un monitor'. De esta forma, sí es correcto decir algo como "En la página web no se visualizan las imágenes", aunque, en mi opinión, el verbo ver queda mucho mejor.

¡Espera, que llega el tercero en discordia! ¿Qué pasa con el verbo visionar? En realidad su origen son las visiones, ya sabéis, esas 'creaciones de la imaginación'. Por eso su sentido original, muy poco usado, es 'creer que son reales cosas inventadas'. Sin embargo, se ha extendido una segunda acepción, 'Examinar, técnica o críticamente, en una sesión de trabajo, un producto cinematográfico, televisivo, etc.'. Así, es correcto decir "Tras visionar algunos vídeos sobre el tema, decidimos seleccionar el primero", pero es incorrecto decir "Vamos a *visionar la película en el cine de la esquina", porque aquí no tendríamos un sentido técnico o crítico. Además, suena fatal, si me lo preguntáis.

Ordenador explotando, que no *explosionando.
La segunda pareja que merece una especial atención es explotar y explosionar. ¿Cuál es la diferencia en este caso? Pues que el primer verbo es intransitivo, esto es, el sujeto es 'la cosa que explota', por decirlo fácilmente: "El artefacto explotó". En cambio, explosionar es transitivo, es decir, el sujeto es 'alguien' que hace que 'algo' explote: "La policía explosionó la bomba de manera controlada". Por lo tanto, son incorrectas expresiones muy habituales en la prensa, como "El artefacto *explosionó", ya que confunden objeto y sujeto. Y ¿por qué en estos medios se utiliza mal? Porque existe una la tendencia, bastante absurda, de utilizar palabras más largas y difíciles para aparentar un nivel culto de la lengua, lo que a menudo se traduce en errores de concepto fundamentales.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Las vueltas del verbo "venir"

Un amigo, Fernando Ruvalcaba, me ha pedido que comente cuándo es correcto utilizar viniste y cuándo *veniste... Sí, ¿se ve el asterisco? Eso significa que nunca es correcto emplearlo, así de fácil. Otra cosa es que sí se use y, por lo visto, en México se emplea bastante. La pregunta entonces es sencilla: ¿por qué se produce este error?

En mi opinión, se trata al mismo tiempo de un ejercicio de analogía y de disimilación. Vayamos por partes: primero, la analogía. La analogía se produce cuando, ante la duda, se utiliza la forma que creemos correcta por parecido con otra. En este caso, el infinitivo es venir, con e, y la mayoría de las formas de indicativo se forman con esta vocal: vengo, venía, vendrá... Es por eso que los hablantes piensan que la forma debería ser con e. Sin embargo, también hay muchas formas con i o con ie: vino, vienes, vinieron... ¿Por qué entonces analogía con la e? Aquí entra en juego la disimilación, que es el cambio que se produce para diferenciar dos sonidos que se hacen complicados de pronunciar por estar próximos: como en viniste hay dos íes seguidas, los hablantes piensan que "suena mejor" que la primera sea una e. Es por eso que creo que se produce la forma *veniste en lugar de la correcta, viniste.

Por otra parte, alguien se preguntará por qué hay tanta alternancia vocálica: unas formas con e, otras con i y otras con ie, cuando todas las formas del latín venio, el verbo de donde proviene nuestro venir, son con e. Pues bien, se debe a que esa e unas veces era tónica y otras, átona es decir, a veces se pronunciaba fuerte, con acento (como en pérfido) y otras se pronunciaba débil, porque había otra tónica (como en ventana o en doble). También influye el hecho de que vaya antes de la vocal tónica,  fuerte (de nuevo, ventana) o detrás (otra vez doble), entre otras cosas. En realidad, el sistema en latín utilizaba para establecer la tonicidad de las vocales una distinción que hemos perdido, la duración de la vocal: era diferente una e larga de una e breve. Pero para efectos de explicación, nos sirve el tema del acento. En resumen, es por eso, por ejemplo, que venio produjo vengo; veniunt dio vienen y veniste derivó en viniste: depende de distintos fenómenos fonéticos de acento y colisión de sonidos.

Para acabar, conviene recordar que también es incorrecta la forma *vinistes (o *venistes, que sería doblemente incorrecta). Esta -s espuria se añade por otra engañosa analogía: como en el presente de indicativo la segunda persona del singular lleva -s (tú amas/temes/vienes), los hablantes creen que lo correcto es añadirla al pretérito perfecto simple (el tiempo de pasado), y sobre las correctas amaste, temiste y viniste, construyen las formas *amastes, *temistes y *vinistes (o *venistes), que ahora ya sabemos que conviene rechazar.

lunes, 26 de agosto de 2013

¿Adónde te escondiste...?

Adonde/a donde presentan  confusión en su uso respecto a donde. Ambas formas son consideradas adverbios relativos que señalan la dirección de un movimiento, por lo que se usan con verbos de movimiento como ir, venir, llegar, regresar, subir, bajar, etc., donde es necesaria esa a de dirección (decimos ir a un sitio, llegar a casa, subir al ático, etc.). Será incorrecto usar adonde o a donde indicando simplemente lugar, esto es, en lugar de donde o, a veces, en donde: Estaba donde/*adonde me dijiste (pues no decimos *Estaba a casa, sino en casa).

Por otra parte, también ha existido cierta confusión normativa respecto a si se ha de usar adonde o a donde. Estas formas introducen con frecuencia, como es lógico, oraciones de relativo: Bajamos a la calle, adonde nos esperaban nuestros amigos. Hasta hace poco la RAE aconsejaba usar la forma a donde si no aparecía el antecedente, esto es, la palabra a la que hace relación el adverbio relativo (en el ejemplo, a la calle); y se podía usar adonde con o sin antecedente: Regresamos adonde/a donde nos esperaba el taxi. Sin embargo, el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005) de la Real Academia indica que esta distinción no ha cuajado en el uso y hoy pueden escribirse ambas formas en todos los casos.

Además, es necesario señalar que es incorrecto usar estas formas tras cualquier preposición; en estos casos, la forma correcta es donde: Fui hacia donde/*adonde me dijiste.


Por su parte, los interrogativos adónde/a dónde, que significan 'a qué lugar', están igualmente restringidos al uso con valor de movimiento, en este caso en preguntas directas o indirectas: ¿Adónde/A dónde me llevas? Las dos son correctas, pero, como con los relativos, no deben usarse por dónde o en dónde: Me pregunto dónde/*adónde nos encontramos ahora mismo. Tampoco se usan tras otra preposición, excepto si introduce la interrogativa indirecta: No tengo ni idea de a dónde quieres llegar, pero ¿Desde dónde/*adónde me llamas? No puedo dejar de citar la primera estrofa de una de las liras más famosas que escribió San Juan de la Cruz, que inicia el Cántico espiritual:

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras ti clamando y eras ido.

Finalmente, adondequiera es un adverbio de lugar que significa 'a cualquier sitio', y puede ser sustituido por dondequiera en todos los casos, aunque específicamente este significa 'en cualquier sitio' y por ello con verbos de movimiento resulta más adecuado el primero: Te seguiré adondequiera que vayas, mejor que Te seguiré dondequiera que vayas, aunque ambas sean correctas. No se admite en ninguna de las dos la escritura en dos palabras, excepto si coinciden adonde/donde y el verbo querer, con los significados 'al/en el lugar que desee': Una persona tiene derecho a vivir donde quiera. En estos casos, es posible introducir el pronombre de tercera persona singular él/ella entre ambas palabras: La llevaré adonde (ella) quiera. La escritura en tres palabras es siempre incorrecta: *a donde quiera.

Esta entrada me ha recordado, con tanto donde y tanto quiera, aquellas dos quintillas famosas que José Zorrilla escribió en Don Juan Tenorio, que paso a reproducir para terminar esta entrada tan técnica:

Por donde quiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Sobre la acción de abrir, o de abrirse...

Aunque es un tema ya tratado en varios lugares, no podía dejar de reseñar la diferencia entre cuatro términos que se suelen emplear bastante a la ligera: abertura, apertura, obertura y el aberrante *opertura. Todas tienen que ver con el verbo abrir y, la verdad, la Academia tiene en parte la culpa de su confusión, porque admite tanto usos sinónimos con no sinónimos de las dos primeras. De hecho, si buscamos en el Diccionario de la Real Academia abertura y opertura, encontraremos que la primera acepción de ambas es casi igual: 'Acción de abrir', aunque en abertura se añade 'o abrirse'.

En este caso, nos ayuda más acudir al Diccionario Panhispánico de Dudas, que nos indica lo siguiente:
  • Apertura suele emplearse más con el sentido de 'acción de abrir(se) algo que está cerrado', por ejemplo: La apertura de esta caja se me resiste, Este envase es de fácil apertura. Otro de sus usos principales es designar el principio de un evento o, en general, un proceso: La apertura del curso académico fue solemne, Se tramitará la apertura de un expediente... Es muy común que designe 'actitud favorable a las innovaciones': La apertura política fue necesaria, El nuevo Papa muestra indicios de apertura religiosa (esto último no me lo creo yo mucho). Finalmente, se usa específicamente en el ajedrez para indicar la primera jugada de la partida.
  • Abertura se restringe generalmente al significado de 'boca, hendidura, agujero': El aire se colaba por una pequeña abertura. Sin embargo, y aquí viene la confusión, puede aparecer, aunque es menos común, para indicar lo que antes llamamos 'acción de abrir(se) algo que está cerrado: La abertura de esta caja se me resiste. En cambio, será incorrecto usarlo para indicar el inicio de un acto o evento: No asistió a la *abertura del Congreso.
  • Obertura, por su parte, no tiene nada que ver: solo se utiliza para designar una pieza instrumental que inicia una ópera, un oratorio o una composición lírica: Me encanta la obertura de Carmen, de Bizet. *Opertura no existe y no debe utilizarse.
Existen además algunos usos técnicos de abertura y apertura, pero pertenecen a sus relativas disciplinas: en fonética, por ejemplo, se habla de abertura vocálica, mientras que en óptica se utilizan ambas palabras indistintamente.

Por último, un nuevo verbo que se debe evitar es el horrible aperturar como sinónimo de abrir, que se ha puesto de moda, sobre todo, en el ámbito bancario: como se dice apertura de una cuenta, al verbalizar la forma hay quien dice *aperturar una cuenta, en lugar del correcto abrir una cuenta. No sé a los demás, pero a mí me suena horrible.

miércoles, 3 de julio de 2013

Pedro "e" Isabel eligen entre uno "u" otro

Después de un tiempo sin actualizar (los gramáticos y lingüistas también tenemos vacaciones) he decidido volver a publicar con una entrada dedicada a un tema que parece sencillo, pero presenta algunas peculiaridades: el paso de la conjunción y a e y el cambio de la conjunción o a u

En el caso de y, esta pasa a pronunciarse y escribirse e cuando la palabra inmediatamente posterior comienza por i- o hi-: "Pedro e Isabel vienen con perro e hijos", "Para coser necesito aguja, dedal e hilo". Sin embargo, hay que tener en cuenta que si la palabra comienza con un hiato iniciado por i, se mantendrá la forma y: "Ponemos en la coctelera martini y hielo". Ahora bien, existen palabras en las cuales podemos pronunciar un diptongo o un hiato, dependiendo fundamentalmente de la zona geográfica del hablante, como la propia palabra hiato (que se puede pronunciar yá-to o i-á-to, que es la que digo yo) o ion (yón o i-ón). En estos casos, si pronunciamos la palabra con diptongo (yá-to, yón) usaremos y; si decimos la palabra con hiato (i-á-to, i-ón) usamos e. Por lo tanto, son válidas tanto "diptongo y hiato" como "ditongo e hiato", por lo que, ante la duda, mejor seguir la norma general y, como parecen diptongos gráficamente, usar y y listo.

Exiten otras dos excepciones a la norma. La primera es muy restringida. A veces, y adquiere un valor adverbial en oraciones interrogativas: "¿Y Pedro? ¿Cómo está?". En estos casos, y no es conjunción, sino que significa algo así como '¿qué tal?' o '¿dónde está?'. Si se diera el caso de que esa y coincidiera con una palabra que comience por i- o hi-, esta no cambia a e, porque no es conjunción: "¿Y Hipólito?", "¿Y Inés?".

El segundo caso que tener en cuenta es el de palabras extranjeras que se pronuncien según el idioma original, que seguirán la norma según la fonética, y no la ortografía. Así, hemos de escribir "Dame tu teléfono e e-mail", porque se pronuncia i-mail; o "Musolini y Hitler fueron fascistas", porque se pronuncia jit-ler.

Desde la Ortografía de 2010, la tilde
en la conjución o es incorrecta.
Por otra parte, o pasará a u cuando la palabra siguiente comience por o- u ho-: "En Vigo u Orense", "minutos u horas". Esta norma es fija, ya formen o- u ho- diptongo o hiato: "No me importa lo que vea u oiga".  La norma también se aplica ante cifras que se pronuncian con o-: "Costará unos 750 u 800 euros". 

La única novedad importante en relación con la conjunción o es que ya no debe llevar tilde entre cifras, ya que los modernos métodos de escritura evitan cualquier confusión entre 0 y o: "200 o 300 euros".

En fin, un tema que puede parecer tonto, pero que es importante, puesto que hablar y escribir sin cambiar estas conjunciones produce muy mala impresión. Lo mejor para aprenderlo es intentar pronunciarlo bien al hablar, para que así, al escribir, surja de manera natural.

Bibliografía

sábado, 16 de febrero de 2013

El sexismo lingüístico


A veces las palabras connotadas presentan diferencias según su género, sobre todo cuando este género se corresponde con el sexo. Por ejemplo, un profesional es una persona que tiene una profesión, pero una profesional es muchas veces una metáfora que denomina a una prostituta, y está connotada negativamente. Lo mismo ocurre con una perra, una cualquiera o una fulana, que significan denotativa y connotativamente algo muy distinto a un perro, un cualquiera y un fulano. Parece ser que para nuestra cultura incluso en los tacos lo masculino y lo relacionado con el hombre están marcados positivamente (Esto es la polla), mientras que lo femenino y lo relacionado con la mujer presenta muchas veces una connotación negativa (¡Qué coñazo!).

A partir, sobre todo, de las reivindicaciones feministas, los lingüistas llaman sexismo lingüístico a estos y otros fenómenos de la lengua que marcan u ocultan a la mujer, como el llamado género genérico: el masculino engloba al femenino. Así, alumnos engloba tanto a chicos como a chicas, pero alumnas solo engloba a las chicas. La Academia considera que este aspecto concreto es propio de la lengua y no incurre en sexismo, pero muchos manuales de estilo de diarios, empresas y organizaciones recomiendan usar genéricos como alumnado. En cualquier caso, el sexismo lingüístico es el reflejo del sexismo social. El hablante puede elegir concienciarse de ese problema e intentar incurrir o no en él, y, en lo que a la lengua respecta, cuidar o no la elección de su léxico.

domingo, 3 de febrero de 2013

Así mismo, asimismo y a sí mismo

Existen dos locuciones y una palabra que suenan igual: así mismo, asimismo y a sí mismo. Veamos hoy la diferencia entre las tres formas:
  • Asimismo es un adverbio de afirmación que equivale a 'también': La entrega de premios congregó a grandes directores, y vinieron asimismo los principales actores del país. Es posible escribirlo en dos palabras (así mismo), pero hoy en día la RAE no lo recomienda.
  • Así mismo puede resultar también de la unión de los adverbios así y mismo, significando 'de la misma forma, de la misma manera'. En este caso funcionará como complemento circunstancial de modo y siempre se escribirá en dos palabras, aunque mismo no es más que un refuerzo, un énfasis, y puede suprimirse: Usted hace las cosas mal y sin ningún cuidado, y se lo digo así (mismo).
  • La secuencia a sí mismo está formada por la preposición a, el pronombre reflexivo y el adjetivo mismo, se escribe siempre en tres palabras y se corresponde con 'a él mismo': Se gustaba mucho a sí mismo. Es relativamente fácil diferenciarlo de los anteriores porque no tiene valor adverbial, sino que funcionará siempre como complemento directo o indirecto.

viernes, 12 de octubre de 2012

A parte de la gente no se le da bien el "aparte"

Después de un tiempo sin aportar nada nuevo por diversos motivos personales, he decidido seguir añadiendo distintas dudas lingüísticas del español. Así que, ¡allá vamos!

Una de las dudas "clásicas" de los que escriben en español es si deben escribir aparte o a parte. El problema es que ambas formas son posibles, aunque una es mucho más común que la otra. ¿Cuál se emplea más? Aparte. ¿Por qué? Vamos a verlo.

En primer lugar, es necesario saber que aparte suele ser un adverbio que significa 'en otro lugar', 'separado', 'al margen'. Así se usa en la mayoría de los casos: "Tienen que intentar dejar aparte las motivaciones personales". Con de forma la locución adverbial aparte de, que sustituye a 'además': "Aparte de por su carrera militar, César es conocido por su faceta de escritor".

A veces, podemos encontrar aparte como adjetivo o sustantivo. Para el primero sirve de ejemplo la conocida oración "Es un caso aparte", y para el segundo, más raro, "hice un aparte con María para tratar el asunto", donde el aparte sustantivo indica que se habla en otro lado, sin más gente.

Entonces, ¿cuándo usaremos a parte? Pues en los pocos casos donde coinciden la preposición a y el sustantivo parte. Comparemos las siguientes oraciones:
  1. Con ese discurso trató de convencer a sus amigos.
  2. Con ese discurso trató de convencer a parte de sus amigos.
Como puede verse, la a es la preposición obligatoria regida por el complemento directo de persona, que a veces puede encontrarse con el sustantivo parte, 'porción indeterminada de un todo'. En estos casos, relativamente infrecuentes, debemos escribir preposición y sustantivo separados.

Un truco muy útil es, si tenemos dudas, intentar introducir un artículo (normalmente un/a) entre a y parte: si es posible, se escriben separados porque son palabras diferentes; si es imposible o cambia el sentido, se escribirá junto, porque es una única palabra. Véase:
  1. Con ese discurso trató de convencer a una parte de sus amigos.
  2. *A una parte de por su carrera militar, César es conocido por su faceta de escritor.
Así pues, basta con recordar este sencillo truco para no equivocarse; además, por estadística, casi siempre acertaremos más si escribimos aparte.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Concordancia y discordancia


A ver, hoy vamos a atacar un tema no demasiado difícil, pero sí lioso: la concordancia. La concordancia es una característica fundamental de las lenguas que, en el caso de la lengua española, se define en el Diccionario Panhispánico de Dudas como "la coincidencia obligada de determinados accidentes gramaticales (género, número y persona) entre distintos elementos variables de la oración". Normalmente distinguimos entre:

  1. Concordancia nominal: Es la propia del núcleo del sintagma nominal con sus determinantes o complementos. Esta concordancia es de género (masculino/fememenino) y de número (singular/plural), y se produce entre:
    • El sustantivo y su determinante o su adjetivo: "una gata blanca".
    • El pronombre y su referencia: "A tus hijos me los encontré en el parque".
    • El sujeto con el atributo, el complemento predicativo o el participio de un verbo en voz pasiva:
      • "Las niñas son preciosas" [Sujeto > Atributo]
      • "Ellos se encontraban cansados" [Sujeto > C. Predicativo]
      • "Los cuerpos fueron hallados en el barranco" [Sujeto > Participio]
  2. Concordancia verbal: Se establece entre el sujeto y el verbo, y es de número y de persona  (primera, segunda o tercera): "Los niños cantan muy bien".
En general, los hablantes nativos no tienen problemas con la concordancia. Sin embargo, existen algunos casos de duda que conviene conocer para no equivocarse. Pueden resumirse en las siguientes normas:
  • Cuando en un sujeto se enumeran varios elementos en singular, el verbo debe ir en plural; ese plural es la suma de varios singulares: "La azucena y la margarita son blancas". Ahora bien, cuando cada uno es de un género diferente, predomina el masculino: "El gladiolo y la margarita son blancos".
  • Las construcciones partitivas están formadas por un cuantificador + de (muchos de ellos, una de nosotras, algunos de vosotros, etc.) y siempre concuerdan en género con el cuantificador, a pesar de que el grupo general integre masculino y femenino. Por ejemplo, *Es una de los alumnos más brillantes es incorrecto; debe decirse "Es una de las alumnas más brillantes", aunque haya alumnos y alumnas en el grupo.
  • Sin embargo, las construcciones cuantificador + de + sustantivo plural, como la mayoría de nosotros, el resto de los libros, multitud de problemas, etc. pueden concordar en singular o en plural, aunque se prefiere el plural, porque hay casos en los que es obligatorio. Es decir, es más fácil hacerla en plural, porque siempre es correcto: "Una infinidad de manifestantes se congregaron en la Puerta del Sol".
  • Los sustantivos epicenos (esto es, tienen el mismo género para macho y hembra, como langosta, jirafa, mosca, rinoceronte...) concuerdan según el género de la palabra, no según el sexo. Esto da lugar a divertidas expresiones, como "Ese rinoceronte está embarazado", que, sorprendentemente, es lo correcto.
  • Los sustantivos colectivos son los que indican, en singular, un grupo de individuos, como rebaño, familia, grupo, gente... Son algo problemáticos en cuestiones de concordancia, porque:
    • Si son núcleo del sujeto, el verbo DEBE ir en singular, a pesar de los frecuentes errores orales: "Esa gente ayer estuvo en la obra".
    • Pero si es una oración coordinada copulativa, el segundo verbo puede ir en singular o en plural, porque en el segundo caso se sobreentiende un sujeto: "El rebaño iba por la cañada y, al final, subieron (las ovejas, ellas) poco a poco la ladera".
    • En las oraciones copulativas con ser tenemos una doble norma:
      • Si el atributo es un sustantivo, verbo y atributo van en plural: "Esa gente son unos asesinos", "El problema son las elecciones".
      • Si el atributo es un adjetivo, verbo y atributo van en singular: "Esa gente es desorganizada".
  • Con los tratamientos de respeto como ilustrísima, majestad, excelencia, señoría, etc., la concordancia se hace con el género de la palabra, no con el sexo del referente. Esto es, la concordancia es en femenino: "Su graciosa majestad Jorge II".
  • Las contrucciones  de tipo o de carácter + adjetivo se posponen a un sustantivo para asignarle, de manera indirecta, una determinada característica. El adjetivo que expresa dicha característica ha de ir en masculino singular, pues debe concordar con las palabras "tipo" o "carácter": así, decimos "La situación puede obedecer a una razón de tipo estratégico", no *estratégica, porque tipo es masculino.

Bibliografía: Real Academia Española (2005): Diccionario Panhispánico de dudas. Versión en línea [Consultado: 11/11/2011].

sábado, 7 de mayo de 2011

Los verbos irregulares del español

El español es, para desgracia de los que estudian nuestra lengua, un idioma con un sistema verbal muy rico, pero también algo complejo, y consta de numerosas irregularidades. En esta entrada vamos a repasar las dificultades más importantes del paradigma verbal.

Los verbos irregulares en español pueden clasificarse como sistemáticos, si a pesar de desmarcarse de la norma presentan regularidad; asistemáticos, cuando no son regulares; y aberrantes y polirrizos, que cambian en todos los tiempos o presentan raíces diferentes en cada uno.

Antes de nada, conviene saber que no consideraré irregular los cambios ortográficos, es decir, que el sonido sea el mismo, pero la grafía haya de cambiar por razones evidentes de corrección. Por ejemplo, TOCAR presenta cambios como "yo toco, yo toqué", que no son irregulares en sí mismos. Por otra parte, conviene saber que las irregularidades suelen darse en ambos presentes (indicativo y subjuntivo), pretérito perfecto simple, pretérito imperfecto de subjuntivo e imperativo. El resto de los tiempos suelen ser regulares. Además, la primera y la segunda persona del plural suelen regularizarse también, siendo irregulares las demás, sobre todo en ambos presentes (ind. y subj.) y en el imperativo.

Dicho esto, los verbos irregulares sistemáticos pueden serlo por mutación, adición y supresión de sonidos, a veces combinados; si eso ocurre, se explicará el verbo en un apartado y en el otro.
  1. Mutación: la raíz del verbo cambia en algún tiempo respecto a la que presenta el infinitivo. Son los más sencillos para los nativos, que suelen emplearlos de manera natural. Por ejemplo, e > i en algunas personas de ciertos tiempos. Según el cambio que se dé, estos verbos son:
    • e > i, modelo MEDIR:
      • Presente de ind.: "mido, mides, mide, medimos, medís, miden"
      • Pretérito perfecto simple: "medí, mediste, midió, medimos, medisteis, midieron"
      • Presente de subj.: "mida, midas, mida, midamos, midáis, midan"
      • Pretérito imperfecto de subj.: "midiera/ese, midieras, midiera, midiéramos, midierais, midieran"
      • Imperativo: mide, mida, midamos, medid, midan
      • Gerundio: midiendo
      • Otros verbos: colegir, competir, corregir, concebir, elegir, embestir, gemir, henchir, pedir, medir, regir, rendir, seguir, servir, vivir, etc. Todos son de la tercera (-IR).
    • e > ie, modelo FREGAR:
      • Presente de ind.: "friego, friegas, friega, fregamos, fregáis, friegan"
      • Presente de subj.: "friegue, friegues, friegue, freguemos, freguéis, frieguen"
      • Imperativo: "friega, friegue, freguemos, fregad, frieguen
      • Otros verbos: acertar, atravesar, calentar, cerrar, comenzar, confesar, despertar, empezar, gobernar, helar, tener, venir, etc. Hay muchísimos, pero merece la pena recordar los verbos fregar y regar, porque en Cataluña suele decirse *frego y *rego, lo cual es incorrecto. Cuidado con estos.
    • e > ie/i, modelo MENTIR. Son diferentes a los anteriores porque a veces llevan e (regular)otras veces ie y, además, pueden llevar i:
      • Presente de ind.: "miento, mientes, miente, mentimos, mentís, mienten"
      • Pretérito perfecto simple: "mentí, mentiste, mintió, mentimos, mentisteis, mintieron"
      • Presente de subj.: "mienta, mientas, mienta, mintamos, mintáis, mientan"
      • Pretérito imperfecto de subj.: mintiera/ese, mintieras, mintiera, mintiéramos, mintierais, mintieran".
      • Imperativo: "miente, mienta, mintamos, mentid, mientan"
      • Gerundio: "mintiendo"
      • Otros verbos: advertir, arrepentirse, convertir, dirigir, hervir, preferir, requerir, sentir, etc.
    • e > d, modelo PONER:
      • Futuro simple de ind.: "pondré, pondrás, pondrá, pondremos, pondréis, pondrán"
      • Condicional simple: "pondría, pondrías, pondría, pondríamos, pondríais, pondrían.
      • Otros verbos: solo ocurre en poner, tener, valer y sus compuestos.
    • i > d, modelo SALIR y VENIR (y sus compuestos):
      • Futuro simple de ind.: "saldré, saldrás, saldrá, saldremos, saldréis, saldrán"
      • Condicional simple: "saldría, saldrías, saldría, saldríamos, saldríais, saldrían"
    • o > ue, modelo SOÑAR:
      • Presente de ind.: "sueño, sueñas, sueña, soñamos, soñáis, sueñan"
      • Presente de subj.: "sueñe, sueñes, sueñe, soñemos, soñéis, sueñen"
      • Imperativo: "sueña, sueñe, soñemos, soñad, sueñen"
      • Otros verbos: acostar, almorzar, colgar, consolar, demostrar, encontrar, forzar, moler, morder, mostrar, mover, oler, probar, recordar, rodar, rogar, sonar, torcer, vocar, volver, etc. 
    • o > ue/u, en DORMIR y MORIR:
      • Presente de ind.: "duermo, duermes, duerme, dormimos, dormís, duermen"
      • Pretérito perfecto simple: "dormí, dormiste, durmió, dormimos, dormisteis, durmieron"
      • Presente de subj.: "duerma, duermas, duerma, durmamos, durmáis, duerman".
      • Pretérito imperfecto de subj.: "durmiera/ese, durmieras, durmiera, durmiéramos, durmierais, durmieran"
      • Imperativo: "duerme, duerma, durmamos, dormid, duerman"
      • Gerundio: "durmiendo"
    • i > ie, en ADQUIRIR e INQUIRIR: 
      • Presente de ind.: "adquiero, adquieres, adquiere, adquirimos, adquirís, adquieren"
      • Presente de subj.: "adquiera, adquieras, adquiera, adquiramos, adquiráis, adquieran"
      • Imperativo: "adquiere, adquiera, adquiramos, adquirid, adquieran"
    • u > ue, únicamente JUGAR:
      • Presente de ind.: "juego, juegas, juega, jugamos, jugáis, juegan"
      • Presente de subj.: "juegue, juegues, juegue, juguemos, juguéis, jueguen"
      • Imperativo: "juega, juegue, juguemos, jugad, jueguen"
    • c > g, modelo HACER:
      • Presente de ind.: "hago, haces..."
      • Presente de subj.: "haga, hagas, haga, hagamos, hagáis, hagan"
      • Imperativo: "haz (también irregular por la "z"), haga, hagamos, haced, hagan"
      • Otros verbos: en este grupo solo están hacer, yacer, satisfacer y sus compuestos.
    • ab > ep, en CABER y SABER:
      • Presente de ind.: "quepo, cabes..." / "sé, sabes..." [SABER no es irregular]
      • Presente de subj.: "quepa, quepas, quepa, quepamos, quepáis, quepan" / "sepa, sepas, sepa, sepamos, sepáis, sepan"
      • Imperativo: "cabe, quepa, quepamos, cabed, quepan" / "sabe, sepa, sepamos, sabed, sepan"
    • ec > ig, en DECIR y sus compuestos (bendecir, maldecir):
      • Presente de ind.: "digo, dices..."
      • Presente de subj.: "diga, digas, diga, digamos, digáis, digan"
      • Imperativo: "di, diga, digamos, decid, digan"
  2. Adición, esto, añaden un sonido que no está en el infinitivo. Suele ser una "z", una "g" o una "y", y conservan la consonante anterior:
    • c > zc, modelo NACER:
      • Presente de ind.: "nazco, naces..."
      • Presente de subj.: "nazca, nazcas, nazca, nazcamos, nazcáis, nazcan"
      • Imperativo: "nace, nazca, nazcamos, naced, nazcan"
      • Otros verbos: conocer, florecer, pacer, placer, lucir y todos los acabados en -ecer (menos mecer: "yo mezo", etc.) y en -ducir: conducir, parecer, deducir, esclarecer...
    • c > zg, solo YACER (es una derivación del anterior):
      • Presente de ind.: "yazgo, yaces..."
      • Presente de subj.: "yazga, yazgas, yazga, yazgamos, yazgáis, yazgan"
      • Imperativo: "yace, yazga, yazgamos, yaced, yazgan"
    • l > lg, en SALIR y VALER:
      • Presente de ind.: "salgo, sales..."
      • Presente de subj.: "salga, salgas, salga, salgamos, salgáis, salgan"
      • Imperativo: "sal, salga, salgamos, salid, salgan"
    • n > ng, PONER, TENER y VENIR:
      • Presente de ind.: "pongo, pones..."
      • Presente de subj.: "ponga, pongas, ponga, pongamos, pongáis, pongan"
      • Imperativo: "pon, ponga, pongamos, poned, pongan"
    • s > sg, ASIR ('coger, agarrar') y DESASIR:
      • Presente de ind.: "asgo, ases..."
      • Presente de subj.: "asga, asgas, asga, asgamos, asgáis, asgan"
      • Imperativo: "ase, asga, asgamos, asid, asgan"
    • o > oy, OÍR y DESOÍR:
      • Presente de ind.: "oigo, oyes, oye, oímos, oís, oyen"
      • Pretérito perfecto simple: "oí, oíste, oyó, oímos, oísteis, oyeron"
      • Pretérito imperfecto de subj.: "oyera/ese, oyeras, oyera, oyéramos, oyerais, oyeran"
      • Imperativo: "oye, oiga, oigamos, oid, oigan"
    • ui > uy, modelo HUIR:
      • Presente de ind.: "huyo, huyes, huye, huimos, huis, huyen"
      • Pretérito perfecto simple: "huí, huiste, huyó, huimos, huisteis, huyeron"
      • Presente de subj.: "huya, huyas, huya, huyamos, huyáis, huyan"
      • Pretérito imperfecto de subj.: huyera/ese, huyeras, huyera, huyéramos, huyerais, huyeran"
      • Imperativo: "huye, huya, huyamos, huid, huyan"
      • Otros verbos: Todos los verbos acabados en -uir: concluir, excluir, etc. En realidad, lo que ocurre es que la /i/ pasa a ser una consonante entre dos vocales: huio > huyo.
    • a > aig, en TRAER, CAER y RAER ('raspar'):
      • Presente de ind.: "traigo, traes..."
      • Presente de subj.: "traiga, traigas, traiga, traigamos, traigáis, traigan"
      • Imperativo: "trae, traiga, traigamos, traed, traigan"
    • o > oig, en OÍR y ROER:
      • Presente de ind.: "oigo, oyes..."
      • Presente de subj.: "oiga, oigas, oiga, oigamos, oigáis, oigan"
      • Imperativo: "oye, oiga, oigamos, oid, oigan"
    • Ø > oy, en DAR, ESTAR, SER e IR (es un fósil de un histórico pronombre y de lugar, el "hi" catalán):
      • Presente de indicativo: "doy, estoy, soy, voy". Solo aparece en 1ª persona del singular.
  3. Supresión, que es a veces difícil de ver, por los que solo se indican los más irregulares. Consiste en que desaparezca un sonido (normalmente una vocal) que está en el infinitivo verbal:
    • e > Ø en CABER, HABER, PODER, QUERER, SABER:
      • Futuro simple: "cabré, cabrás, cabrá, cabremos, cabréis, cabrán"
      • Condicional simple: "cabría, cabrías, cabría, cabríamos, cabríais, cabrían"
    • e > Ø en REÍR y todos los acabados en -eír:
      • Presente de ind.: "río, ríes, ríe, reímos, reís, ríen"
      • Pretérito perfecto simple: "reí, reíste, rio, reímos, reísteis, rieron"
      • Presente de subj.: "ría, rías, ría, riamos, riáis, rían"
      • Pretérito imperfecto de subj.: "riera/ese, rieras, riera, riéramos, rierais, rieran"
      • Imperativo: "ríe, ría, riamos, reid, rían"
      • Gerundio: "riendo"
Los verbos irregulares asistemáticos son, en realidad, aquellos que presentan perfectos fuertes y participios fuertes, esto es, los que tienen unas raíces de origen latino diferente a la raíz del infinitivo original. Así, si un verbo como andar presenta el perfecto fuerte anduv-, este perfecto fuerte surge en todas las personas del pretérito perfecto simple (anduve) y el imperfecto de subjuntivo (anduviera, anduviese). 

Los verbos con perfecto fuerte, con su perfecto simple y su imperfecto de subjuntivo correspondientes (pongo la 1ª persona del singular, pero se extiende a todas), son los siguientes y sus derivados (por ejemplo, de poner tenemos suponer, proponer, anteponer... pero no los indico). Marco en negrita los más difíciles:
  • Andar: anduve, anduviera/ese
  • Caber: cupe, cupiera/ese
  • Conducir: conduje, condujera/ese
    • Todos los verbos acabados en -ducir funcionan igual: produje, reduje, seduje, traduje, induje, aduje, induje, deduje, etc.
  • Decir: dije, dijera/ese
  • Estar: estuve, estuviera/ese
  • Hacer: hice, hiciera/ese
  • Haber: hube, hubiera/ese
  • Placer: plací, placiera/ese
  • Poder: pude, pudiera/ese
  • Poner: puse, pusiera/ese
  • Querer: quise, quisiera/ese
  • Responder: respondí, respondiera/ese
  • Saber: supe, supiera/ese
  • Satisfacer: satisfice, satisficiera/ese
  • Tener: tuve, tuviera/ese
  • Traer: traje, trajera/ese
  • Vener: vine, viniera/ese
Los verbos con participio fuerte (revisa las entradas sobre participios), que afectan a todos los tiempos compuestos, son más o menos los siguientes y sus derivados:
  • Abrir: abierto
  • Absolver: absuelto
  • Cubrir: cubierto
  • Decir: dicho
  • Escribir: escrito
  • Freír: frito (regular freído)
  • Hacer: hecho
  • Imprimir: impreso (regular imprimido)
  • Morir: muerto
  • Poner: puesto
  • Prender: preso (regular prendido)
  • Romper: roto (arcaico rompido)
  • Ver: visto
  • Volver: vuelto
Los verbos aberrantes o polirrizos son haber, ir y ser, ya que van cambiando la raíz. Así, ser varía según el tiempo en soy, era, fui... Para repasarlos lo mejor es mirar en http://www.rae.es/.


Referencias: AA. VV (2002). Larousse. Diccionario práctico. Dificultades de la lengua española. Barcelona: Spes Editorial.

domingo, 1 de mayo de 2011

Locuciones adverbiales latinas

El Coliseo de Roma
Para empezar el final del curso, vamos a tratar algunas locuciones latinas de uso común y que, al escribirse siempre en latín, deben ponerse entre comillas en el texto manuscrito y en cursiva si está escrito a máquina u ordenador.
  • Ad kalendas graecas, 'nunca'.
  • Ad hoc, 'a propósito', se utiliza mucho en la universidad, por ejemplo, para asignaturas optativas propias de la facultad y específicas para esa carrera: "Entre las optativas ad hoc está transcripción de textos medievales".
  • Ad infinitum, 'hasta el infinito'.
  • Ad litteram, 'literalmente'.
  • A posteriori, 'posteriormente'/A priori, 'previamente'. Se usa mucho en filosofía, pero está un tanto "gastado" por la prensa y no os los aconsejo.
  • De facto, 'de hecho', es típico del discurso judicial. Se emplea cuando, aunque legal u oficialmente una cosa sea de una manera en particular, en la realidad ocurre de otra: "Juan tenía el cargo de secretario, pero el secretario de facto era Pepe".
  • Ex cathedra, 'en tono magistral'. Se utiliza cuando alguien habla desde su autoridad: "El profesor dejó su tono ligero para hablar ex cathedra".
  • Ex profeso, 'expresamente'.
  • Grosso modo, 'aproximadamente, más o menos'. ¡Cuidado! Aquí los poco entendidos, y a veces la prensa, dicen *a grosso modo, pero debe decirse sin "a": "Había, grosso modo, unas mil personas".
  • In albis, 'sin saber nada': "¡En medio del examen me he quedado in albis!".
  • In crescendo, 'cada vez más'. Se usa mucho en música y, por influencia italiana, hay quien lo dice con "ch": *creschendo. Es incorrecto, se pronuncia con /k/, puesto que ni el sonido de "z" ni el de "ch" existían en latín: [kreskendo].
  • In fraganti, 'en medio del delito': "Le pillaron in fraganti".
  • In situ, 'allí mismo'.
  • In vitro, 'en el laboratorio'.
  • Ipso facto, 'inmediatamente'.
  • Motu proprio, 'espontáneamente, por uno mismo'. Como en grosso modo, muchos dicen *de motu propio, pero debe decirse sin "de": "No debéis leer porque yo lo mande, sino motu propio".
  • Sine die, 'sin fecha fija'.
  • Sub judice, 'bajo el juez'. Se emplea en jurisprudencia cuando las investigaciones o los hechos quedan bajo secreto de sumario, es decir, el juez prohíbe que se publiquen.
  • Urbi et orbi, literalmente, 'a la ciudad y al orbe, el mundo', esto es, 'a todas partes'. Lo usa el Papa cada año en su bendición universal, la bendición urbi et orbe.
Referencias: AA. VV (2002). Larousse. Diccionario práctico. Dificultades de la lengua española. Barcelona: Spes Editorial.

miércoles, 13 de abril de 2011

Cambios léxicos recientes (II)

En fin, siguiendo nuestro recorrido por las nuevas incorporaciones léxicas a la normativa de nuestro idioma, trataré tres casos más. 

En primer lugar, el caso de la palabra problemática, que de ser solo legítima como adjetivo femenino ("una situación problemática, una actitud problemática..."), ya se acepta como sustantivo con el significado de 'conjunto de problemas', por ejemplo: "La problemática  de los alumnos de bachillerato está integrada por los exámenes, los ejercicios y la selectividad". Sin embargo, no se acepta que signifique simplemente 'problema', en singular: "La *problemática (por problema) del SIDA no tiene solución".

En segundo lugar, tenemos el caso de honestidad y honesto: la primera significaba 'pudor' y la segunda, 'púdico, pudoroso': "La honestidad de esa mujer fue mancillada". No obstante, no podía usarse como se usa habitualmente, es decir, como sinónimo de honrado. Ahora, sin embargo, es lícito: "Los políticos no son honestos".

Seguidamente, tenemos ignorar, que significaba únicamente 'desconocer'. Ahora puede usarse sin ir en contra de la Academia con el significado de 'no hacer caso', a pesar de que es el que usamos todos desde mucho antes: "¡No me ignores!".

Por últimos, trataremos las palabras eficaz y eficiente, que debían aplicarse a cosas ("un medicamento eficaz") y a personas ("un secretario eficiente") respectivamente. La RAE aconseja mantener estos usos, aunque no considera la confusión incorrecta.

Referencias: Gómez Tórrego, Leonardo (2010). La normativa académica actual: cambios destacados. Ediciones SM.