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sábado, 19 de marzo de 2011

Dicen por ahí... (III)


Aquí dejo otra tanda de "archisílabos" geniales, expuestas por un gran conocedor del idioma. Creo que es bastante interesante y que nos hace reflexionar sobre el idioma. Esta es una segunda parte del artículo que deje anteriormente.

Arrecian los archisílabos

AURELIO ARTETA 10/08/2005

Pronto hará diez años que me dio por reunir aquí mismo un amplio elenco de palabras circulantes entre nosotros que tenían en común su notoria y a menudo artificial largura (La moda del archisílabo, 21 de septiembre de 1995). Ya es que fueran preferidas a otras palabras presentes de igual significado, pero más breves, o creadas ex profeso a fuerza de estirar aquéllas, en todos los casos revelaban un gusto general por el alargamiento silábico. Todo suena como si nos empináramos sobre esos hinchados vocablos para ganar estatura, como si la pobreza de conceptos se compensara mediante la exuberancia en los términos. A fin de probarlo, y como el catálogo de archisílabos sigue abierto y creciendo, aquí va esta nueva remesa por si les aprovecha.

Y puestos a empezar por algún sitio, díganme por qué señalización en lugar de 'señal', y contrastación en vez de 'contraste', y connotación cuando sólo queremos decir 'matiz' o quizá 'sentido'. ¿Será que una vinculación resulta más fuerte que un 'vínculo' y una argumentación más convincente que un 'argumento'? Pregúntense si el horrísono concretización dice algo distinto de 'concreción' o 'plasmación', o la concertación entre las partes vale más que su 'concierto'; si una ejemplificación expresa otra cosa que un 'ejemplo' o si por un casual la apreciación o la valoración que ofrecemos van más allá del 'juicio' normal y corriente. A lo mejor no se han fijado, pero hace algún tiempo que la documentación ha suplantado a los 'documentos', un trueque parecido al que se produce cuando se nos pide la numeración -que no el 'número' o la 'cifra'- de ese mismo documento. Y, a fin de hacernos notar, dejamos la 'condición' a un lado para aludir a los condicionantes y hasta al condicionamiento.

Que alguien nos explique dónde radica la distinción entre deficiencia y 'defecto', continuado y 'continuo', industrializado e 'industrial', equipamiento y 'equipo'..., salvo en que los primeros términos abultan más que los segundos. Otrotanto pasa cuando se recurre al intercambio, y no ya al mero 'cambio' de impresiones, o al estar operativo, que toda la vida de Dios decíamos 'activo'. Sobra añadir que simplezas como 'antes' y 'después' sólo las usan quienes no se han rendido al anteriormente y posteriormente (o al con anterioridad y con posterioridad). Los más finos se lamentan con un desafortunadamente antes que con el más escueto 'desgraciadamente'. Los vehículos parecen 'chocar', cuando en realidad colisionan, lo mismo que ciertos dramas no nos 'conmueven' sino que nos conmocionan. El hombre común, al que su médico ya no le ordena un 'análisis' sino una analítica, se queda más pasmado ante una sintomatología que ante los meros 'síntomas' y se sirve de las nuevas tecnologías, pero nunca de las nuevas 'técnicas'. Es el mismo mecanismo que nos inclina al confusionismo frente a 'confusión', al secretismo por el 'secreto' y que nos pide llamar aislacionismo al 'aislamiento'. ¿Por qué razón? Sencillamente porque, siendo voces más ampulosas, aparecen dotadas de mayor empaque.

Se diría también que algún arrebato teórico nos está empujando al cultivo de la abstracción y a penetrar en las últimas propiedades del mundo y de la vida. Basta que escuchemos cómo la 'confidencia' deja paso a la confidencialidad y el simple 'crimen' a la criminalidad, lo mismo que por lo general ya no hay 'culpa' y sí culpabilidad (y culpabilizar ha desbancado al viejo 'culpar'), ni tampoco 'conflicto' porque al parecer predomina la conflictividad. Y a la hora de ponderar las 'múltiples' ventajas de un acuerdo, ¿acaso no mentamos la multiplicidad de esas ventajas?; y la 'mayoría' ¿no ha venido a ser la generalidad de la gente? Nadie pregunta por nuestra 'disposición' hacia tal o cual empeño, sino por nuestra disponibilidad hacia él. El ciudadano actual no se atiene a la 'ley', sino a la legalidad vigente.

Item más. En la inmobiliaria nos ofrecen su tipología de viviendas, que es cosa más sonora que los 'tipos', de modo semejante a como la modalidad se ha tragado al 'modo', junto con la 'versión' y la 'clase'. No buscamos mejorar el 'acceso' a un lugar, sino su accesibilidad; ni asegurar la 'duración' de un estado de cosas, nada de eso, sino su durabilidad; ni nos importa tanto el 'sostenimiento' de una institución como su sostenibilidad. Todo el mundo sabe que Navarra forma una comunidad política diferenciada, no sólo 'diferente', y que su primer cometido es preservar su especificidad (o sea, su 'carácter') foral. El nacionalista vasco no reivindica un 'territorio', sino una territorialidad, ya ven. Claro que somos 'individuos', pero al formar parte de ciertos grupos nos transformarnos -sin comerlo ni beberlo- en individualidades. ¿Qué es preciso guardar, la mera 'proporción' o la proporcionalidad?; ¿qué tememos perder, el 'honor' o más bien la honorabilidad?

Pongamos el oído a ver si detectamos algunos hallazgos del vocabulario técnico y comercial que todo lo infecta. Ahí tienen esos encantadores optimizar y optimización, que nos hacen prescindir de cualquier 'mejorar' y de toda 'mejora'. Resulta mucho más elegante incentivar que 'apoyar' o 'impulsar' a secas, así como ahora toca visionar lo que antes nos limitábamos a 'ver' o 'mirar' y visualizar lo que entonces íbamos a 'contemplar'. Pero también acudíamos a 'tiendas', a 'puestos' o a 'comercios', mientras que hoy día (perdón: a día de hoy) entramos y salimos de establecimientos de todas clases. Y me admitirán que personas y cosas ya no se 'cuentan', sino que se contabilizan; ni casi nada se 'planea', sino que se planifica; ni nadie resulta 'movido' a hacer algo, sino motivado. Donde esté el incrementar que se quite el 'aumentar' y dígase ralentizar para adorno del 'frenar', que queda más tosco. Una vez asegurada la esponsorización o financiación de un evento cualquiera, a ver qué hacemos con su 'respaldo' o 'patrocinio'. Vamos a fidelizar a la clientela y, desde luego, a implementar cuanto haga falta, aunque no sepamos a ciencia cierta qué decimos con tan novísimo palabro. ¿Que nos sale a cuenta el 'traslado' de nuestra empresa a países más baratos?; pues decidimos su deslocalización, y a otra cosa. Los tiempos no requieren personas 'capaces', sino capacitadas: y es que vivimos en un mundo globalizado, que no 'global' ni mucho menos cohesionado (léase 'unido' o 'concorde').

Pero si su pauta de galanura lingüística la dicta el habla del político, tiene usted donde escoger archisílabos, ya lo creo. No le faltarán ni el portavoz parlamentario notable por sus ocurrencias verbales, ni el periodista obediente que las recoja ni el público dispuesto a apropiárselas como si fueran palabra de Dios. Una por una, comience por mentalizarse para la tarea

que emprenda, no se limite a 'prepararse' o 'disponerse'. Tenga siempre en su boca referentes, nunca 'modelos', déjese del 'contexto' para situarse en un escenario y, en lugar de 'procesos', ponga en marcha alguna dinámica que otra. Pudiendo hacer un llamamiento, no se conforme con una 'llamada'. La vida humana, más que 'combate', es confrontación permanente. De modo que habrá de esmerarse en descalificar al contrario, no en 'despreciar' o 'insultar' a tal sujeto; a desvalorizar al de enfrente, sin llegar al punto de 'devaluarle'. Como se vea obligado a 'anular' o 'suspender' la convocatoria de un acto, debe desconvocarlo. Procure no dejarse marginalizar por sus jefes ni ser objeto de una turbia marginalización, que eso es más grave que su 'marginación'. Y líbrese de instrumentalizar a nadie, no sea que le acusen de 'manejarle' a su antojo.

Es de temer, ay, que la cofradía académica a la que pertenezco no salga mucho mejor parada en este festival de inflaciones verbales. Resulta conocido nuestro afán por revisitar lo que se quiere tan sólo 'revisar', enfatizar lo que bastaría con 'subrayar' y clarificar eso que tratamos de 'aclarar'. En cuanto se alude a alguna forma de 'crear', habrá de pronunciarse el generar, un comodín tan sobado como aquel articular que designa el sinfín de operaciones intelectuales que van desde el 'urdir' al 'ordenar' y 'componer'. Lejos de contentarnos con 'mostrar' o 'revelar', nos complace evidenciar y hasta patentizar. Siempre será más filosófico un imposibilitar que el modesto 'impedir', dónde va a parar, y más moderno la presuposición que el 'presupuesto'. ¿Por qué servirse de un planteamiento 'propio' o 'particular' teniendo a mano el enfoque específico, que para mayor suerte es esdrújulo?

Dejemos a Chesterton interpretar este fenómeno que ya denunció cien años atrás: "Las palabras largas nos pasan zumbando como los trenes largos. Sabemos que llevan cientos de demasiado cansados o demasiado indolentes para caminar y pensar por sí mismos. Las palabras largas no son las palabras difíciles; difíciles son las palabras cortas". Así se explican los archisílabos, "esas cómodas palabras largas que libran a la gente de la fatiga de razonar...".

domingo, 20 de febrero de 2011

Dicen por ahí...

¡Segunda entrada del día! Estudiando diversas asignaturas, me he topado con un documento periodístico de la clase de Morfología general que no tiene desperdicio. Así que he decidido compartirlo en este blog. Si encuentro otros textos interesantes o me los pasáis, caso de que los halléis vosotros, los añadiré a esta nueva sección.


'Archisílabos' a tutiplén


AURELIO ARTETA 05/02/2010


A los archisílabos les espera larga vida entre nosotros. Me lo temía al observar que no ha desaparecido del mercado lingüístico ni uno sólo de los varios cientos ya divulgados; o cuando se constata, al contrario, la fruición con que los hablantes los siguen creando o paladeando.

Funcionarios, periodistas, políticos, profesores universitarios y expertos de todo pelaje andan empeñados en inventar o escoger palabras largas que suplanten a otras de igual significado, aunque más breves. Pero la certeza del triunfo del archisílabo la tuve el día en que escuché una diferenciación en boca de un académico de la Lengua..., justo en el momento en que él mismo reprobaba la moda del archisílabo.

Si hasta aquí ha llegado la marea, a lo mejor es momento de entregar otra nueva remesa de estos términos hinchados y con los que buscamos hincharnos. Dado el caso citado, ¿empezaremos con los que se estiran gracias a coser el sufijo -ción a ese cuerpo tenido por raquítico? Pues en esa bolsa se meten en los últimos tiempos la tutorización en vez de la 'tutoría', la matización por el 'matiz', la exceptuación en lugar de la 'excepción', la habituación que es nada más que 'costumbre' o 'hábito', o la afectación cuando quiere decirse 'afección' o 'daño'. La mayoría prefiere hoy la suposición al 'supuesto', la titulación al 'título', la finalización al 'final' y la ejercitación al 'ejercicio'. Es verdad que, de momento, sólo los más pedantes emplean la secuenciación por la 'secuencia', la postulación por el 'postulado', o la transversalización por vaya usted a saber..., pero la dolencia es contagiosa y todo llegará. El policía ya no le pregunta a uno por su 'domicilio', sino por su domiciliación, igual que el funcionario no nos pide el 'certificado', sino la certificación.

Bien es verdad que a muchos archisílabos les ayuda la ignorancia de las lenguas clásicas por parte de quienes los acuñan o seleccionan. Y por ahí se nos cuelan la asertación para decir 'aserción' o 'aserto', así como coaligación para referirse a una 'coalición' o la amenaza de excomulgación, no de 'excomunión', que lanzaron el otro día contra nuestro presidente del Congreso. Nos enteramos de que el pesquero español sufrió una interceptación de los piratas, porque casi ningún informador sabe construir 'intercepción'. Los señores de la industria, que antes obtenían 'financiación' y ahora hablan de financiarización (¿), nos obsequian un día con la flexibilización de sus plantillas y al otro con una desaceleración de sus ventas. Mientras ellos exigen la desregula(riza)ción, los sindicatos claman contra la fragilización del empleo. Lo de la modelización, francamente,aún no lo he pillado. En cambio, es notorio que la 'síntesis' ya va para sintetización, la 'mediación' asciende a intermediación, el 'ocultamiento' muda en invisibilización y hay partidos políticos que acusan a otros de parcialización (quiero suponer que de 'sectarismo'). ¿Entienden entonces por qué el creador del Padre Brown bramaba contra "el polisílabo, ese enorme y viscoso ciempiés..."?

Salta a la vista que otra familia de estos crecidos vocablos florece a una con el gusto por la abstracción que por aquí arrasa, pese al índice de fracaso escolar. En cuanto nos dejan, abandonamos la 'esencia' para ir directos a la esencialidad, la 'sustancia' para atender más bien a la sustantividad, la 'circunstancia' para refugiarnos en la circunstancialidad y hasta la 'diferencia' palidece ante la diferencialidad.

Las formaciones políticas se disputan la centralidad, no simplemente el centro, y el Gobierno propone políticas de sostenibilidad porque ya no valen las de 'sostenimiento'. Si antes la regla tenía su 'excepción', ahora tiene su excepcionalidad. Habrán de saber que la novela actual no cultiva el género de la 'ficción', sino el de la ficcionalidad y los mejores novelistas, perdida la 'sutileza', derrochan sutilidad. Hay muchos que se entregan a su afición con cierta habitualidad, cuando antes se dedicaban a ello con alguna 'frecuencia'. Bastantes lectores se atienen a la literalidad de lo escrito, en lugar de atenerse a la 'letra'. Y si ustedes leyeran despacio los prospectos técnicos, se enterarían de que sus aparatos cuentan con un dispositivo de conectividad, o sea, de 'conexión'; e incluyen mejoras de usabilidad, pero no de 'uso'...

Unos cuantos verbos (y sus derivados) han sufrido también estiramientos faciales que no siempre les favorecen. Para referirse a 'toma de conciencia', se ha pasado desde el feo concienciar de mis tiempos mozos a los aún más horrísonos concientizar y a su correspondiente concientización. Ya tiene también sus añitos el subjetivizar, que nada añade a 'subjetivar', salvo una sílaba; más recientes son el basamentar por 'basar' o el direccionar en lugar de 'dirigir' (y con ello el direccionamiento en el sentido de 'dirección' espacial). Si ya conocíamos el posicionar, ahora decimos reposicionar para resituar o recolocar; lo mismo que al dimensionar han de seguirle el redimensionar y el redimensionamiento. 'Plasmar' se ha esfumado ante el materializar, que vale tanto para cumplir un proyecto como para meter un gol. Imaginen el brillante juego de participios que todo esto permite. Igual que el descenso de temperaturas será siempre generalizado y nunca 'general', lo jerarquizado ha desplazado a 'jerárquico', lo individualizado a 'individual' y lo globalizado a 'global'.

Junto a múltiples expresiones verbales ya apuntadas en anteriores entregas, se nos vienen encima neologismos temibles. De algunos con los que he topado no sabría dar su versión aproximada, como el confesionalizar o el sectorizar. De otros sólo sé lo que me cuentan: que en Lógica el precioso implicatar alude a 'implicar' o 'suponer' e implicatación a 'supuesto'; o que la jerga judicial y la bancaria han estampado el aperturar porque 'abrir' les sabía a poco.

Las variedades de archisílabos son inagotables para un oído al acecho. El mío ha captado este último año que el 'desplome' está dejando paso al desplomamiento, que al 'refuerzo' muchos prefieren un buen reforzamiento o que un conflicto entre amigos no produce su 'distancia', sino su distanciamiento. Conozco a quienes, lejos de haber recibido un buen 'trato' en aquel hotel, recibieron un buen tratamiento. El objetivo 'final' resulta más pomposo si se vuelve finalista, aun cuando el 'analista' se queda corto frente al analizador y el 'mediador' o 'intermediario' frente al intermediador. Eso sí, al 'colaborador' algunos le llaman colaborativo, y, por si les interesa, los faros de mi nuevo coche son adaptativos, no 'adaptables'. Se habrán fijado que nuestro ejército no cuenta con tantos soldados, sino con tantos efectivos.

Hoy tiende a convertirse todo 'aislamiento' en aislacionismo, lo mismo que cualquier 'reducción' es fruto de un premeditado reduccionismo o que la 'oposición' siempre hace un perverso oposicionismo. Algo tendrán que ver con el saber del 'empresario' -emprendedor, ya me entienden- los cursos de emprendurismo, así como el incrementalismo con el que acabo de tropezar seguro que alude a algún 'aumento'. Me barrunto que sumatorio es como un 'sumario' pero más largo, de igual modo que la 'recopilación' ha dado en recopilatorio. Y puedo asegurarles, en fin, que hay asignaturas universitarias cuyos temas no componen un programa 'disciplinar', sino un programa disciplinario.

Ya lo dejó escrito Chesterton: corren tiempos en que "no importa lo que digas mientras lo digas con palabras largas y cara larga". No les digo más.