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miércoles, 14 de agosto de 2013

Sobre la acción de abrir, o de abrirse...

Aunque es un tema ya tratado en varios lugares, no podía dejar de reseñar la diferencia entre cuatro términos que se suelen emplear bastante a la ligera: abertura, apertura, obertura y el aberrante *opertura. Todas tienen que ver con el verbo abrir y, la verdad, la Academia tiene en parte la culpa de su confusión, porque admite tanto usos sinónimos con no sinónimos de las dos primeras. De hecho, si buscamos en el Diccionario de la Real Academia abertura y opertura, encontraremos que la primera acepción de ambas es casi igual: 'Acción de abrir', aunque en abertura se añade 'o abrirse'.

En este caso, nos ayuda más acudir al Diccionario Panhispánico de Dudas, que nos indica lo siguiente:
  • Apertura suele emplearse más con el sentido de 'acción de abrir(se) algo que está cerrado', por ejemplo: La apertura de esta caja se me resiste, Este envase es de fácil apertura. Otro de sus usos principales es designar el principio de un evento o, en general, un proceso: La apertura del curso académico fue solemne, Se tramitará la apertura de un expediente... Es muy común que designe 'actitud favorable a las innovaciones': La apertura política fue necesaria, El nuevo Papa muestra indicios de apertura religiosa (esto último no me lo creo yo mucho). Finalmente, se usa específicamente en el ajedrez para indicar la primera jugada de la partida.
  • Abertura se restringe generalmente al significado de 'boca, hendidura, agujero': El aire se colaba por una pequeña abertura. Sin embargo, y aquí viene la confusión, puede aparecer, aunque es menos común, para indicar lo que antes llamamos 'acción de abrir(se) algo que está cerrado: La abertura de esta caja se me resiste. En cambio, será incorrecto usarlo para indicar el inicio de un acto o evento: No asistió a la *abertura del Congreso.
  • Obertura, por su parte, no tiene nada que ver: solo se utiliza para designar una pieza instrumental que inicia una ópera, un oratorio o una composición lírica: Me encanta la obertura de Carmen, de Bizet. *Opertura no existe y no debe utilizarse.
Existen además algunos usos técnicos de abertura y apertura, pero pertenecen a sus relativas disciplinas: en fonética, por ejemplo, se habla de abertura vocálica, mientras que en óptica se utilizan ambas palabras indistintamente.

Por último, un nuevo verbo que se debe evitar es el horrible aperturar como sinónimo de abrir, que se ha puesto de moda, sobre todo, en el ámbito bancario: como se dice apertura de una cuenta, al verbalizar la forma hay quien dice *aperturar una cuenta, en lugar del correcto abrir una cuenta. No sé a los demás, pero a mí me suena horrible.

miércoles, 13 de abril de 2011

Cambios léxicos recientes (II)

En fin, siguiendo nuestro recorrido por las nuevas incorporaciones léxicas a la normativa de nuestro idioma, trataré tres casos más. 

En primer lugar, el caso de la palabra problemática, que de ser solo legítima como adjetivo femenino ("una situación problemática, una actitud problemática..."), ya se acepta como sustantivo con el significado de 'conjunto de problemas', por ejemplo: "La problemática  de los alumnos de bachillerato está integrada por los exámenes, los ejercicios y la selectividad". Sin embargo, no se acepta que signifique simplemente 'problema', en singular: "La *problemática (por problema) del SIDA no tiene solución".

En segundo lugar, tenemos el caso de honestidad y honesto: la primera significaba 'pudor' y la segunda, 'púdico, pudoroso': "La honestidad de esa mujer fue mancillada". No obstante, no podía usarse como se usa habitualmente, es decir, como sinónimo de honrado. Ahora, sin embargo, es lícito: "Los políticos no son honestos".

Seguidamente, tenemos ignorar, que significaba únicamente 'desconocer'. Ahora puede usarse sin ir en contra de la Academia con el significado de 'no hacer caso', a pesar de que es el que usamos todos desde mucho antes: "¡No me ignores!".

Por últimos, trataremos las palabras eficaz y eficiente, que debían aplicarse a cosas ("un medicamento eficaz") y a personas ("un secretario eficiente") respectivamente. La RAE aconseja mantener estos usos, aunque no considera la confusión incorrecta.

Referencias: Gómez Tórrego, Leonardo (2010). La normativa académica actual: cambios destacados. Ediciones SM.

martes, 16 de noviembre de 2010

¿Qué onda, güey?

Hoy atravesamos el Atlántico para comentar un asunto ortográfico y de fonética histórica: el uso de la letra x para el sonido que normalmente representa j. Es el caso de Texas, texano, Oaxaca, oaxaqueño, México, mexicano o mexicanismo. De aquí surte el título de esta entrada.

Hasta ahora, estas palabras podían escribirse con ambas grafías, es decir, eran correctas México y Méjico, pero la RAE prefería las formas con j. De hecho, las formas Texas y texano no se admitían. Sin embargo, desde el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) de 2001 se admiten y prefieren las formas con x, por lo que es recomendable usar siempre México, Texas, etc. Curiosamente, Oaxaca y sus derivados nunca se han admitido con j, y así sigue siendo; es incorrecto, pues, *Oajaca.

El motivo de esta x con sonido j es histórico, puesto que hasta el siglo XVII la mayoría de las palabras que actualmente llevan j llevaban x (por ejemplo, Don Quixote de la Mancha), pronunciada /ʃ/, como la actual sh inglesa o la ch francesa. Durante el siglo XVII el fonema /ʃ/ fue evolucionando hacia el actual, /x/, cambio que la Academia, en el siglo XVIII, explicitó cambiando la grafía x por j: fonéticamente, cosa curiosa, j representa el sonido /x/. No obstante, la grafía x se ha mantenido en algunos apellidos (Ximénez) y en las palabras antes nombradas, como México. En España ocurre lo mismo con la región de la Axarquía, en Málaga.

Por lo tanto, es incorrecto pronunciar esas x con el sonido /ks/ , como en taxi o examen: es, así mismo, un error histórico pronunciar Ximénez como */ksi'meneθ/, Axarquía como */aksar'kia/ u otras parecidas. También es incorrecto escribir *texano cuando se usa como sinónimo de "vaquero", lo correcto es, por ejemplo: "Me he comprado un (pantalón) tejano".

En fin, cosas de la lengua y de la historia... ¡Viva México (pronunciado /'mexiko/)!

Referencias: