A partir, sobre todo, de las reivindicaciones feministas, los
lingüistas llaman sexismo
lingüístico a estos y
otros fenómenos de la lengua que marcan u ocultan a la mujer, como
el llamado género
genérico: el masculino
engloba al femenino. Así, alumnos
engloba tanto a chicos como a chicas, pero alumnas
solo engloba a las chicas. La Academia considera que este aspecto
concreto es propio de la lengua y no incurre en sexismo, pero muchos
manuales de estilo de diarios, empresas y organizaciones recomiendan
usar genéricos como alumnado.
En cualquier caso, el sexismo lingüístico es el reflejo del sexismo
social. El hablante puede elegir concienciarse de ese problema e
intentar incurrir o no en él, y, en lo que a la lengua respecta,
cuidar o no la elección de su léxico.
Aquiles fue famoso por su débil talón, a pesar de todas sus virtudes. Este blog pretende fortalecer nuestro talón más débil: las lagunas que tenemos en nuestra lengua.
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sábado, 16 de febrero de 2013
El sexismo lingüístico
sábado, 20 de noviembre de 2010
¿Qué quieres ser de mayor?
Vamos a comenzar la semana con un tema espinoso: el género de las palabras. Y digo espinoso porque los cambios normativos han establecido normas muy claras, sobre todo para los sustantivos que designan cargos o profesiones y, en general, personas; y estos no son siempre del agrado de los usuarios del idioma. Sin embargo, la RAE manda, así qué... ¡vamos allá!
1. Sustantivos cuyo masculino acaba en -o:
Todas estas palabras harán el femenino en -a. Por lo tanto, lo normativo es decir y escribir ministra, física, ingeniera o técnica. Es incorrecto usar el masculino con el artículo femenino, como mucha gente hacía hasta ahora: *la arquitecto.
Sin embargo, se exceptúan unas pocas palabras referidas a los cargos militares y puestos próximos, que siempre acaban en -o (la soldado, la piloto); las palabras acortadas (por ejemplo, la fisio, por provenir de fisioterapeuta) y tres profesiones musicales: la contralto, la soprano y la contrabajo.
2. Sustantivos cuyo masculino acaba en otra vocal:
Estas palabras se consideran, en general, comunes en cuanto al género, por lo que solo cambiaremos su determinante. Así, el/la gerente, el/la periodista, el/la monarca.
Ahora bien, a causa o bien de la tradición, o bien de su extendido uso, la Academia acepta algunas excepciones a esta regla, que son:
- Ciertas palabras acabadas en -e admiten también el femenino acabado en -a, y ambas formas se consideran correctas. Las más usuales son la jefe/jefa, la presidente/presidenta, la cliente/clienta y la dependiente/dependienta.
- Hay palabras con femeninos irregulares únicos para cuatro títulos o cargos, que son alcaldesa, condesa, duquesa y jequesa (esta última viene de jeque).
- Existen, por el contrario, dos palabras en las que se permite tanto la forma regular como la irregular: el femenino de sacerdote es la sacerdote o la sacerdotisa; el de poeta, la poeta o la poetisa.
- Las palabras asistente, gobernante y regente son invariables en género (el/la gobernante), pero existen las formas asistenta, gobernanta y regenta como palabras distintas, es decir, con significado diferente, como puede verse en esta oración: "La asistente del presidente contrató a una asistenta para limpiar su casa".
Y esto es todo por hoy. En la próxima entrada sobre corrección y normativa hablaremos del género en palabras acabadas en consonante. ¿A qué no podéis esperar? :)
Referencias y páginas de interés:
- Gómez Torrego, Leonardo (2001). La normativa académica actual: cambios destacados. SM.
- El género gramatical: http://es.wikipedia.org/wiki/G%C3%A9nero_gramatical
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