miércoles, 3 de julio de 2013

Pedro "e" Isabel eligen entre uno "u" otro

Después de un tiempo sin actualizar (los gramáticos y lingüistas también tenemos vacaciones) he decidido volver a publicar con una entrada dedicada a un tema que parece sencillo, pero presenta algunas peculiaridades: el paso de la conjunción y a e y el cambio de la conjunción o a u

En el caso de y, esta pasa a pronunciarse y escribirse e cuando la palabra inmediatamente posterior comienza por i- o hi-: "Pedro e Isabel vienen con perro e hijos", "Para coser necesito aguja, dedal e hilo". Sin embargo, hay que tener en cuenta que si la palabra comienza con un hiato iniciado por i, se mantendrá la forma y: "Ponemos en la coctelera martini y hielo". Ahora bien, existen palabras en las cuales podemos pronunciar un diptongo o un hiato, dependiendo fundamentalmente de la zona geográfica del hablante, como la propia palabra hiato (que se puede pronunciar yá-to o i-á-to, que es la que digo yo) o ion (yón o i-ón). En estos casos, si pronunciamos la palabra con diptongo (yá-to, yón) usaremos y; si decimos la palabra con hiato (i-á-to, i-ón) usamos e. Por lo tanto, son válidas tanto "diptongo y hiato" como "ditongo e hiato", por lo que, ante la duda, mejor seguir la norma general y, como parecen diptongos gráficamente, usar y y listo.

Exiten otras dos excepciones a la norma. La primera es muy restringida. A veces, y adquiere un valor adverbial en oraciones interrogativas: "¿Y Pedro? ¿Cómo está?". En estos casos, y no es conjunción, sino que significa algo así como '¿qué tal?' o '¿dónde está?'. Si se diera el caso de que esa y coincidiera con una palabra que comience por i- o hi-, esta no cambia a e, porque no es conjunción: "¿Y Hipólito?", "¿Y Inés?".

El segundo caso que tener en cuenta es el de palabras extranjeras que se pronuncien según el idioma original, que seguirán la norma según la fonética, y no la ortografía. Así, hemos de escribir "Dame tu teléfono e e-mail", porque se pronuncia i-mail; o "Musolini y Hitler fueron fascistas", porque se pronuncia jit-ler.

Desde la Ortografía de 2010, la tilde
en la conjución o es incorrecta.
Por otra parte, o pasará a u cuando la palabra siguiente comience por o- u ho-: "En Vigo u Orense", "minutos u horas". Esta norma es fija, ya formen o- u ho- diptongo o hiato: "No me importa lo que vea u oiga".  La norma también se aplica ante cifras que se pronuncian con o-: "Costará unos 750 u 800 euros". 

La única novedad importante en relación con la conjunción o es que ya no debe llevar tilde entre cifras, ya que los modernos métodos de escritura evitan cualquier confusión entre 0 y o: "200 o 300 euros".

En fin, un tema que puede parecer tonto, pero que es importante, puesto que hablar y escribir sin cambiar estas conjunciones produce muy mala impresión. Lo mejor para aprenderlo es intentar pronunciarlo bien al hablar, para que así, al escribir, surja de manera natural.

Bibliografía

domingo, 14 de abril de 2013

El sexo de los ángeles

A todos nos ha pasado, sobre todo cuando hay algunas copas por medio: nos enzarzamos en una discusión larga, absurda e improductiva sobre un tema que, en realidad, no tiene solución, porque los argumentos no pueden probarse de manera cierta. A estas situaciones se aplican las frases discutir el sexo de los ángeles, o hablamos, simplemente, de una discusión bizantina. Lo que no todo el mundo sabe es de dónde vienen esas frases.

El adjetivo bizantino nos da la pista para remontarnos a Bizancio, capital del Imperio Romano de Oriente, conocida también como Constantinopla o, modernamente, Estambul. Los bizantinos eran famosos por sus disputas teológicas respecto a la esencia de la Trinidad, la naturaleza de Cristo o el sexo de los ángeles. De hecho, a este y otros temas igual de importantes se dedicaron varios concilios de la cristiandad. Así, durante el siglo XV obispos y eruditos hablaban de las partes angelicales mientras los turcos asediaban la ciudad. No parece que fuera el momento ni el lugar para comentar el asunto, pero así sucedió, y por eso a estas disputas inútiles se las llama discusiones bizantinas o sobre el sexo de los ángeles. De estos problemas teológicos proviene también la expresión Armar(se) la de Dios es Cristo, que se usa cuando en una discusión o pelea todo el mundo grita, nadie se entiende y todo es confusión. Esta proviene particularmente del Concilio de Nicea, que se dedicó a reflexionar la doble naturaleza de Jesús: divina (Dios) y humana (es Cristo).  Hoy en día mucha gente dice simplemente Armar(se) la de Dios, perdiéndose parte de la idea original.

Finalmente, hace poco tiempo que salto de nuevo a la fama una frase, en este caso literaria, para referirse a discusiones estériles: la que empleó la Casa Real Española para definir la polémica independencia de Cataluña, discutir si galgos o podencos. La frase está sacada de una fábula de Tomás de Iriarte, "Los dos conejos", y hace referencia a dos conejitos que, teniendo a dos canes casi encima, a punto de devorarlos, se dedican a discutir la raza de los mismos. Se trata de una fábula muy conocida hasta mediados del siglo XX, y dice así: 

FÁBULA XI

Por entre unas matas,
seguido de perros,
no diré corría,
volaba un conejo.

De su madriguera
salió un compañero
y le dijo: «Tente,
amigo, ¿qué es esto?»
«¿Qué ha de ser?», responde;
«sin aliento llego...;
dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».

«Sí», replica el otro,
«por allí los veo,
pero no son galgos».
«¿Pues qué son?» «Podencos.»
«¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo.»
«Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso.»
«Son galgos, te digo.»
«Digo que podencos.»

En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.

Los que por cuestione
sde poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.

viernes, 1 de marzo de 2013

¡Tienes más cuento que Calleja!

Esta expresión se dice socarronamente para decirle a alguien que nos está contando una historia demasiado increíble para ser cierta, o que es un mentiroso redomado. Tener mucho cuento y ser un cuentista se han utilizado desde hace mucho con el mismo sentido. 

¿De dónde viene, entonces, ese Calleja que nadie parece conocer? De Saturnino Calleja, o más bien, de la editorial que heredó de su padre a finales del siglo XIX, la Editorial Calleja. Don Saturnino convirtió esta editorial en la más famosa y productiva de la España de principios del siglo XX, sobre todo porque se propuso publicar a un precio muy accesible preciosos cuentos ilustrados. Gracias a él y a su editorial fueron difundidos los cuentos de Hans Christian Andersen o de los hermanos Grimm, Las mil y una noches, Los viajes de Gulliver y miles de obras de cuentistas españoles. De sus ediciones salió el conocido final de los cuentos ...y fueron felices y comieron perdices, y a mí no me dieron porque no quisieron.

La Editorial Calleja editó más de 3000 títulos; no solo cuentos, sino también obras de pedagogía y educación, pues Saturnino Calleja se convirtió en el líder de los maestros españoles: fundó y dirigió la revista La Ilustración de España, que iba acompañada por el boletín El Heraldo del Magisterio, con los mismos fines educativos. También creó la Asociación Nacional del Magisterio Español y organizó la Asamblea Nacional de Maestros. Se dedicó, además, a editar obras clásicas y de actualidad: El Quijote, Platero y yo... así como diccionarios, atlas y otras obras de consulta, siempre en la vanguardia y siguiendo las más modernas tendencias europeas.

Así que ya sabéis, si alguien os dice que tenéis más cuento que Calleja, enfadaos solo lo justo... porque la verdad es que el el origen de la frase es bastante original por un buen motivo.


sábado, 16 de febrero de 2013

El sexismo lingüístico


A veces las palabras connotadas presentan diferencias según su género, sobre todo cuando este género se corresponde con el sexo. Por ejemplo, un profesional es una persona que tiene una profesión, pero una profesional es muchas veces una metáfora que denomina a una prostituta, y está connotada negativamente. Lo mismo ocurre con una perra, una cualquiera o una fulana, que significan denotativa y connotativamente algo muy distinto a un perro, un cualquiera y un fulano. Parece ser que para nuestra cultura incluso en los tacos lo masculino y lo relacionado con el hombre están marcados positivamente (Esto es la polla), mientras que lo femenino y lo relacionado con la mujer presenta muchas veces una connotación negativa (¡Qué coñazo!).

A partir, sobre todo, de las reivindicaciones feministas, los lingüistas llaman sexismo lingüístico a estos y otros fenómenos de la lengua que marcan u ocultan a la mujer, como el llamado género genérico: el masculino engloba al femenino. Así, alumnos engloba tanto a chicos como a chicas, pero alumnas solo engloba a las chicas. La Academia considera que este aspecto concreto es propio de la lengua y no incurre en sexismo, pero muchos manuales de estilo de diarios, empresas y organizaciones recomiendan usar genéricos como alumnado. En cualquier caso, el sexismo lingüístico es el reflejo del sexismo social. El hablante puede elegir concienciarse de ese problema e intentar incurrir o no en él, y, en lo que a la lengua respecta, cuidar o no la elección de su léxico.

domingo, 10 de febrero de 2013

Profetas, prédicas y obras

Hoy me he levantado nostálgico y me ha dado por recordar refranes y dichos que mi madre emplea profusamente, y de la que yo he heredado el hábito y el gusto. Y, entre todos, he recordado uno bastante irónico: Nadie es profeta en su tierra. Así decimos cuando son precisamente los compañeros, los amigos o, más en general, los compatriotas, los mayores censores de uno mismo u otra persona, y los menos dispuestos a reconocer sus méritos. Cosa que pasa mucho en España, al menos hasta que estás muerto, y aquí recuerdo a mi padre cuando, con todo el retintín, decía esta frase de su cosecha: Tenía sus cosillas... ¡pero qué bueno era!

La frase Nadie es profeta en su tierra proviene, como muchas otras, de la vida de Jesús, reflejada en los Evangelios, y relata obviamente la poca consideración que tuvieron con él sus paisanos.  Concretamente se refiere a la entrada de Jesús en Nazaret, donde al predicar la doctrina, los habitantes de la ciudad decían que de dónde venía tal sabiduría y tales milagros, siendo hijo del carpintero. Entonces se supone que Jesús dijo que "solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta" (Mt. 13, 57), "a ningún profeta lo aceptan en su tierra" (Lc. 4, 24). En Juan se dice también: "Jesús mismo había asegurado que a un profeta no lo estiman en su tierra" (Jn. 4, 44).

Claro que, hablando de profetas, estos se dedican a predicar, y también dicen en mi casa, no sin ironía, No es lo mismo predicar que dar ejemplo, y también Una cosa es predicar, y otra dar trigo, versiones todas sinónimas del refrán, quizá más conocido, Obras son amores, y no buenas razones. Las tres nos indican que las palabras deben apoyarse en los hechos, y que el ejemplo es la mejor prueba de nuestras afirmaciones. De hecho, hay muchas frases conocidas respecto a esto, sobre todo cuando más que palabras de amor, queremos demostraciones del mismo. Y lo resume muy bien una frase bien conocida y que me encanta: No me quieras tanto, y quiéreme mejor.

Fuentes
  • García Remiro, José Luis (2001). ¿Qué queremos decir cuando decimos...? Frases y dichos del lenguaje diario. Madrid: Alianza.

domingo, 3 de febrero de 2013

Así mismo, asimismo y a sí mismo

Existen dos locuciones y una palabra que suenan igual: así mismo, asimismo y a sí mismo. Veamos hoy la diferencia entre las tres formas:
  • Asimismo es un adverbio de afirmación que equivale a 'también': La entrega de premios congregó a grandes directores, y vinieron asimismo los principales actores del país. Es posible escribirlo en dos palabras (así mismo), pero hoy en día la RAE no lo recomienda.
  • Así mismo puede resultar también de la unión de los adverbios así y mismo, significando 'de la misma forma, de la misma manera'. En este caso funcionará como complemento circunstancial de modo y siempre se escribirá en dos palabras, aunque mismo no es más que un refuerzo, un énfasis, y puede suprimirse: Usted hace las cosas mal y sin ningún cuidado, y se lo digo así (mismo).
  • La secuencia a sí mismo está formada por la preposición a, el pronombre reflexivo y el adjetivo mismo, se escribe siempre en tres palabras y se corresponde con 'a él mismo': Se gustaba mucho a sí mismo. Es relativamente fácil diferenciarlo de los anteriores porque no tiene valor adverbial, sino que funcionará siempre como complemento directo o indirecto.

martes, 18 de diciembre de 2012

Cosas de plumas

Hacía ya tiempo que no tocaba un tema y sus frases hechas relacionadas. Hoy voy a tratar las locuciones y frases hechas relacionadas con la palabra pluma y sus derivados, porque tienen su interés y porque se me ha ocurrido hace cinco minutos. E indico ya que no voy a relatar de dónde viene el modismo tener pluma como síntoma de amaneramiento, porque no lo sé, principalmente. Aunque he leído por ahí que puede venir de las boas de plumas de las vedettes, que tan a menudo imitan las travestis y adoran los homosexuales.

En realidad, las diversas frases respecto a la pluma derivan tradicionalmente de dos significados de la palabra: las plumas de las aves, que recubren sus alas, y la pluma estilográfica, instrumento para escribir. En realidad, la segunda deriva de la primera, puesto que para escribir en la Antigüedad sobre papel o pergamino se usaba una pluma de pájaro cuya punta se mojaba levemente en tinta. Escribir con pluma era una tarea difícil, puesto que a lo rudimentario del instrumento se añadía que había de sujetarse de determinada manera para no arrastrar la tinta, así como apretarla muy suavemente o sumergirla en el tintero con tino para que el escrito no se llenara de manchas de tinta, tachaduras y borrones. De estos tachones proviene la frase borrón, y cuenta nueva, que se utiliza cuando queremos olvidar un asunto y pasar a otra cosa. También se dice Hasta el mejor escribano echa un borrón, disculpando a alguien de un error que le puede pasar a cualquiera. En este sentido de perdón, aunque ya no nombrando la escritura, sino al escritor, se dice que A veces se descuida el buen Homero o A veces también se duerme el buen Homero, frase que proviene de Horacio en su Arte poética, cuando disculpa algún pequeño error del padre de la literatura europea.

Tampoco ha faltado la metonimia de emplear la palabra pluma de la escritura con el significado de inteligencia. Así, fue el escritor inglés Edward Bulwer-Lytton quien acuñó en su forma definitiva el tópico La pluma es más poderosa que la espada, indicando que la inteligencia y la cultura consiguen más que la violencia y la guerra. En un sentido similar se emplea el refrán Más vale maña que fuerza. La frase es en realidad parte de un verso de la obra Richelieu; or the Conspiracy, y fue calificado por el crítico literario Sherman Gould como "un verso que es probable que viva por siglos". Acertó.

Volviendo a las plumas de las aves, pero esta vez puestas en el copete de los militares de la Milicia Nacional, instituida por las Cortes de Cádiz (1812), tenemos la frase ¡Que se te ve el plumero!, que se usa cuando a alguien se le ven las intenciones que pretende que permanezcan ocultas. Como quiera que este cuerpo se instauraba cada vez que entraban en el gobierno los progresistas, y era mandado disolver siempre que los conservadores obtenían el poder, el llamativo penacho de plumas de los milicianos pasó a simbolizar la progresía liberal, con lo que la presa de la época decía que a tal o a cual político se le veía el plumero, indicando su carácter progresista. Así se observa en los Episodios Nacionales de Galdós. Hoy en día, sin embargo, indica que se le ve a alguien cualquier intención, fuera ya de su origen político.

Finalmente, otra que me resulta muy graciosa es la frase Adornarse con plumas ajenas, que se emplea cuando alguien intenta llevarse el mérito de lo que ha hecho otro. ¡Cuántos políticos se adornan hasta con la basura, si es que les viene bien! La expresión proviene, como pasa muchas veces, de una de las Fábulas de Esopo (s. VI a. C.), llamada "El grajo y los pájaros", donde en un concurso de belleza para elegir al rey de las aves, el grajo se presenta ante Zeus como el pájaro más hermoso, pues se ha puesto las plumas de las otras especies. Pero estas se dan cuenta y le arrancan las plumas a picotazos, dejándolo tan feo como es en realidad. Como siempre, fue reescrita en castellano por numerosos autores, entre ellos el Arcipreste de Hita en El libro de Buen Amor (1330-1343) o Tirso de Molina, que la refiere en su obra teatral La villana de la Sagra (1634). Pero fue mi buen Samaniego el que la popularizó con el nombre de "El grajo vano" en su obra Fábulas (1781):

Con las plumas de un pavo
un grajo se vistió; pomposo y bravo
en medio de los pavos se pasea.
La manada lo advierte, lo rodea,
todos le pican, burlan y lo envían...
¿dónde, si ni los grajos lo querían?
¿Cuánto ha que repetirnos este cuento
sin que haya en los plagiarios escarmiento?