domingo, 20 de febrero de 2011

Infinitivos espurios



¡Vaya título le he dado a esto! "Espurio" significa 'falso, engañoso' y, cuando se refiere a un hijo, 'bastardo'. Pero no he venido a hablar de esto, sino de infinitivos que se utilizan falsamente, esto es, de manera incorrecta. Hay muchos casos y son muy variados, pero vamos a tratar los más importantes.

Dos son los casos más frecuentes de infinitivos erróneos: los infinitivos imperativos y los infinitivos independientes. El primer caso, que se produce en segunda persona del plural, está atestiguado desde antiguo, por lo que la Academia asume que se emplean coloquialmente, aunque su empleo debe evitarse: debe utilizarse el imperativo.
  • Venid aquí (frente a *Venir aquí).
  • Id a jugar (*Ir a jugar).
  • Tened cuidado (*Tener cuidado).

Cuando el imperativo lleva pospuesto el pronombre átono os, la d intervocálica cae, y nunca debe usarse el infinitivo; a veces aparecerán cambios acentuales, como en el caso de venir. Es particularmente incorrecto y rechazable cambiar en este caso os por se, cosa típica de zonas que "ustedean", es decir, usan ustedes por vosotros.
  • Comeos el bocadillo (*Comeros el bocadillo / *Comedselo / *Comerselo ).
  • Veníos con nosotros (*Veniros con nosotros / *Venidse / *Venirse).

Para acabar, hay algunos imperativos "difíciles" en español, que son:
  • SER: sé (tú), sea (usted), seamos, sed (vosotros), sean (ustedes).
  • HACER: haz, haga, hagamos, haced, hagan. Son como poner, salir, etc., que tienen g en la 1ª persona del singular del presente de indicativo, y la recuperan en los imperativos de respeto.
  • SABER: sabe (tú, apenas se usa), sepa, sepamos, sabed, sepan.
  • IR: ve/vete (¡nunca *ves!), vaya/váyase, vayamos/vayámonos, id/idos (¡nunca *íos ni *iros), vayan/váyanse.

La segunda incorrección es mucho más moderna, pero igualmente debe evitarse. Existen ciertos verbos (comunicar, decir, señalar, indicar, informar...) que se utilizan como principales en oraciones declarativas, cuando el infinitivo necesita obligatoriamente depender de un verbo conjugado. Así, son incorrectas construcciones como:
  • Por último, *indicar que no todo está perdido.
  • Señoras y señores, *decirles que los aprecio mucho.
Las versiones correctas de estas oraciones son, naturalmente, las que presentan el verbo conjugado u otro verbo principal:
  • Por último, quiero/es necesario/me gustaría indicar que no todo está perdido.
  • Señoras y señores, les digo/les comunico/querría decirles que los quiero mucho.

Referencias:
  • Gómez Torrego, Leonardo (2010). La normativa académica actual: cambios destacados. SM.
  • RAE (2006). Diccionario panhispánico de dudas. En línea.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cosa del otro jueves

No sé si alguien ha oído alguna vez decir de algo que no es cosa o nada del otro jueves, pero es una expresión muy castiza y común. La expresión alude a que se trata de una cosa corriente, vulgar, que no tiene nada de extraordinario. Pero, ¿por qué las cosas del jueves habían de ser extraordinarias?

La explicación, según muchos paremiólogos (expertos en "paremiología", la disciplina que estudia los dichos, refranes y frases hechas) acaso se encuentra en la costumbre de comer bien y en abundancia la noche de los jueves, puesto que el viernes, en la tradición cristiana, es día de abstinencia y ayuno, sobre todo de carnes. Esta penitencia era socialmente obligatoria, pero se hacía trampa comiendo muchísimo antes de que dieran las doce de la noche. Incluso sabemos, por la literatura, que la gente atrasaba los relojes para poder comer unos minutos más tras la medianoche. Así, dice Quevedo en Lo más corriente de Madrid (1689) que había "relojes como tribunales, que se apela de unos a otros, aunque los más atrasados son los más finos jueves en la noche".

De esta forma, hablar del extraordinario jueves pasado se convirtió en una comparación recurrente para indicar que el tema que se tratara no era tan extraordinario como la cena del jueves. De aquí se extendió y decimos que tal o cual asunto no es cosa del otro jueves porque tiene poca importancia.
  • García Remiro, José Luis (2001). ¿Qué queremos decir cuando decimos...? Frases y dichos del lenguaje diario. Madrid: Alianza.

lunes, 14 de febrero de 2011

Puntuación general (II): el punto y coma, los dos puntos, los puntos suspensivos y el punto.

¡Vamos a por la segunda tanda de signos de puntuación! Hoy vamos a tratar los signos que podemos considerar que acaban un enunciado o, como en el caso del punto y coma, están muy cerca de hacerlo. No tienen tanta complicación como la coma, pero aún así tienen su aquel.

1. El punto y coma

El DRAE considera que el punto y coma
"indica una pausa mayor que la marcada por la coma y menor que la señalada por el punto [...]. El punto y coma es, de todos los signos de puntuación, el que presenta un mayor grado de subjetividad en su empleo, pues, en muchos casos, es posible optar, en su lugar, por otro signo de puntuación, como el punto y seguido, los dos puntos o la coma; pero esto no significa que el punto y coma sea un signo prescindible".
Sin embargo, tenemos dos usos en los que es siempre obligatorio: siempre lo utilizamos para separar una enumeración compleja, que ya incluya comas por motivos diversos; y lo empleamos para separar elementos de una lista en líneas independientes:
  • He puesto un nueve, que es la mejor nota; tres sietes, que no están mal; y un montón de aprobados.
  • He puesto un nueve;
  • tres sietes;
  • y un montón de aprobados.

A partir de aquí, los distintos usos del punto y coma alternan con el punto y seguido, la coma o los dos puntos. De este modo, podemos usar punto y coma para separar oraciones yuxtapuestas y delante de los conectores adversativos (mas, pero, sino, sin embargo...), sobre todo si las oraciones son largas:
  • La del primero me compra; la del segundo, también.
  • La distancia hasta el primer puesto es mucha; pero hay que esforzarse.

2. Los puntos suspensivos

Estos son fáciles... Indican vacilaciones, anacolutos (esto es, frases cortadas y en suspense), y con valor de etc., con el que no debe combinarse. Cuando va entre corchetes [...] significa que se elide una parte de un texto original.

Lo más interesante en este caso es, pues, hablar de su combinación con otros signos. NUNCA se combina con punto y final, es decir, la oración debe acabar en tres puntos, no en cuatro; sin embargo, sí que puede aparecer con con coma, punto y coma y dos puntos, siempre seguido y sin espacio:
  • No lo había pensado...: ¡mejor se lo digo!
  • No sé por qué se lo dije...; debería haberme callado.
  • Me dijo que no sabía..., que estaba borracha..., que en el fondo me quiere...

3. Los dos puntos

Este signo indica una pausa más fuerte que la coma o el punto y coma, y se utiliza para llamar la atención sobre lo inmediatamente posterior. Por eso es muy útil para introducir enumeraciones, explicaciones, conclusiones, etc.
  • Hijo mío, la felicidad está en las pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna...
  • Te lo dije: ese hombre no te conviene.

4. El punto

Me niego a explicar cómo se usa el punto, es demasiado fácil: se pone si se acaba la oración. Sí que es interesante ver cómo NO se usa, ya que parece mentira, pero hay mucha confusión.
  • Se escribe punto tras la abreviaturas (Sr., D., etc.), pero no en las siglas (AVE, VIP).
  • El punto se escribe siempre tras el paréntesis, la raya y las comillas, nunca antes: "Me gusta la literatura".
  • Nunca escribimos punto tras interrogación y exclamación, pues estos signos ya significan final de oración: "¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?". Si hay comillas en medio, como en el caso anterior, sí ponemos punto.
  • Por último, y dejando algunas cosas menores en el tintero, los títulos de películas, libros, revistas, etc. NUNCA acaban en punto, así:
The end

jueves, 10 de febrero de 2011

¡Esto es Jauja!

El valle de Jauja es un rico valle situado en el Perú, ese país que para los españoles que vivieron en tiempos inmediatamente posteriores a Cristóbal Colón representaba la riqueza y la abundancia de tesoros. Es cierto, en parte, que este lugar era rico en recursos, pero la imaginación popular lo convirtió en un paraíso donde se nadaba en la abundancia y todo lo apetecible estaba al alcance de la mano. Parece ser que esta interpretación procede del tesoro que el líder local Atahualpa le entregó a Pizarro, que fue el conquistador de un lugar llamado "Xauxa", en Perú. El pueblo identificó la riqueza con este lugar y exageró sus bienes.

De hecho, el autor teatral Lope de Rueda ya habla de Jauja como un lugar maravilloso en su paso El deleitoso (1547), donde Honzigera y Panarizo, dos truhanes, engañan a un simplón llamado Mendrugo hablándole de Jauja, donde la tierra rebosa leche, vino y miel; de los árboles cuelgan lechones asados y está prohibido trabajar. Mientras tanto, le quitan al pobretón, que ya soñaba despierto, su cazuela con arroz, huevos y queso para su mujer.

Hoy en día, dicimos ¡esto es Jauja!, con o sin exclamación, para indicar en la mayoría de los casos una gigantesca ironía: algún ingenuo cree que todo va a ir bien o que todo va a ser próspero y abundante, cuando en realidad el sentido común nos dice que no será así. De todos modos, también podemos decirlo de manera literal, en el sentido de riqueza fácil: "Mi nuevo trabajo es Jauja: ¡me pagan un montón y no hago nada!". Sin embargo, la ironía o la amargura suele prevalecer. Así, yo he dicho a muchos de mis alumnos: "Sin hacer ni el huevo no te pienso aprobar... ¿o te crees que esto es Jauja?".

En este sentido de riqueza, irónica o no, también se dice que atan los perros con longanizas, ya sea una persona o en algún lugar, para decir que hay una gran abundancia de recursos. "¿Qué te crees, que en tal sitio atan los perros con longanizas?", decimos cuando queremos hacer ver que en otro sitio no habrá más recursos que aquí. Otras frases conocidas con un valor similar son no es oro todo lo que reluce (frase que, por cierto, aparece como mala traducción de un poema de El Señor de los Anillos, que se titula realmente No todo el oro reluce) y también (no) todo el monte es orégano: "Mírala, qué feliz con su nuevo trabajo... Esta se cree que todo el monte es orégano". La mención al orégano se debe a que, en los tiempos antiguos, se atribuían al orégano multitud de beneficios y cualidades sanadoras.

martes, 8 de febrero de 2011

Puntuación general (I): la coma.

Muy bien, vamos a coger el toro por los cuernos: la puntuación, en todas las lenguas, no es cosa fácil. Intuitivamente todo el mundo sabe que de vez en cuando ha de poner unos simbolitos que se llaman signos de puntuación. Ahora, ponerlos correctamente nos sale a muy pocos.

Hay una serie de personas, llamadas escritores, periodistas de prestigio -es decir, que no los conoce nadie, porque no salen en "Sálvame"- e intelectuales, que pueden jugar con los signos de puntuación rozando los límites de la corrección. Estos seres elevados y sutiles pueden y deben tener eso conocido como "estilo", que permite juegos y retruécanos mediante la puntuación general que provocan nuestra admiración y nuestro respeto. Lamentablemente, la mayoría de los mortales han crecido con B. E. (por las demandas), y necesitan unas reglitas que les digan que los signos van aquí y allá, si no queremos que el texto, en lugar de tener un estilo peculiar, resulte un buñuelo.

Los signos de puntuación en español son la coma, las comillas, el corchete, los dos puntos, la interrogación, la exclamación, los paréntesis, el punto, los puntos suspensivos, el punto y coma y la raya. Ahora bien, la coma es, de lejos, el más difícil y vapuleado signo de nuestras letras. Por eso esta entrada se centrará en ella, y los demás los trataremos en entradas siguientes.

Respeto a la coma, el DRAE dice lo siguiente:

coma. Signo de puntuación (,) que indica normalmente la existencia de una pausa breve dentro de un enunciado [...]. No siempre su presencia responde a la necesidad de realizar una pausa en la lectura y, viceversa, existen en la lectura pausas breves que no deben marcarse gráficamente mediante comas. Aunque en algunos casos el usar la coma en un determinado lugar del enunciado puede depender del gusto o de la intención de quien escribe, existen comas de presencia obligatoria en un escrito para que este pueda ser correctamente leído e interpretado.

Así pues, entendemos que hay dos aspectos en la coma: en primer lugar, suele implicar una pausa (criterio fónico); en segundo lugar, existen comas obligatorias que no representan pausas, sino que son necesarias para la correcta interpretación textual (criterio sintáctico). En realidad, desde el siglo XVIII la coma ya no es fónica, sino sintáctica, pues ha de establecerse para delimitar la sintaxis de la oración.

Resumen general del uso de la coma

1. Utilizamos la coma para delimitar incisos o introducir aclaraciones. En estos casos el inciso debe ir entre dos comas, o entre pausa y coma. En este uso alterna con la raya y los paréntesis. Si lo usa Punset se acompaña, además, de un ligero tembleque y babeo opcional.

Este uso se muestra en:

1.1. Las aposiciones, es decir, sustantivos que explican a otros sustantivos: "La Real Academia, insigne institución dedicada a la lengua española, fija la norma del idioma".

1.2. Adjetivos explicativos, u oraciones subordinadas adjetivas de relativo explicativas. Nótese que si el adjetivo o la oración adjetiva son especificativos, no llevan coma, porque el significado cambia. Fijémonos:
  • La casa, abandonada, se construyó en 1916.
  • La casa, que está abandonada, se construyó en 1916.
> Solo hay una casa, y está abandonada.
  • La casa abandonada se construyó en 1916.
  • La casa que está abandonada se construyó en 1916.
> Hay varias casas, mas la abandonada es de 1916.
1.3. Cualquier expresión u oración de carácter accesorio, que nada tiene que ver con la oración principal: "Con estas notas, ¡ay, Señor, llévame pronto!, no vamos a ningún sitio".

1.4. Cualquier complemento oracional, lo cual incluye aclaraciones, comentarios, precisiones, etc.: "El castellano, según todos los estudios filológicos, goza de buena salud".

2. Empleamos la coma para separar elementos u oraciones dentro de un mismo enunciado. Eso se concreta en:

2.1. Los vocativos, que siempre van entre comas: "Juan, te he dicho que te calles".

2.2. Las enumeraciones de elementos o funciones gramaticales equivalentes que no sean complejos, es decir, que no contengan ya comas, pues entonces utilizaríamos punto y coma. El último elemento se introduce con las conjunciones y, e, ni, o, u, siempre sin coma delante; o se cierra con puntos suspensivos o un etc.:
Por dondequiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.
José Zorrilla: Don Juan Tenorio.
Precioso, desde luego. No debe confundirse, en lo anterior, la conjunción que une los elementos con la conjunción que une esa enumeración con un enunciado anterior, que sí que iría precedido de coma. Véase un ejemplito aclaratorio: "Julia se lió con Javi, con Pedro y con Manuel, y al final se casó con Marina". Un poco rara, la tal Julia, ¿verdad? Por cierto, y esto sirve para todo lo anterior: esta norma no evita otras. Por ejemplo: "Luis, mi vecino, y mi hermano son muy amigos", donde la coma antes de y se debe a que mi vecino es aposición.
2.3. Se escribe coma entre el sujeto y el complemento cuando el verbo se elide, por ser sobreentendido: "El mayor es rubio; el pequeño, moreno"; "Tres por tres, nueve".

2.4. Se escribe coma delante de oraciones introducidas por los siguientes conectores:
  • , ya... , ya... / , (o) bien... , (o) bien...: "Haremos la fiesta, o bien en tu casa, o bien en la mía".
  • , excepto / , salvo / , menos: "Iremos todos, salvo el profe"
  • , pero /, mas / , aunque / , sino (que): "No vendrá el profe, sino Brad Pitt y Angelina Jolie"
  • , con que / , así que / , de manera que...: "No vendrán ni uno ni otro, así que confórmate con tus feos amigos".
2.5. Cuando los complementos circunstanciales y las subordinadas adverbiales equivalentes van delante del verbo principal irán separados del enunciado por una coma, aunque puede evitarse si es muy corto: "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda"; "Si lo sé no vengo". Es el caso del "Por donde quiera que fui," del ejemplo de Don Juan Tenorio, pues es un complemento circunstancial de lugar delante del verbo principal, además de un verso hemosísimo.

2.6. Se escriben entre comas (o entre pausa y coma) los siguientes enlaces y locuciones de valor introductorio, y otros similares:
  • , esto es, / , es decir, / , o sea, : "Me encanta, o sea, es genial".
  • , ahora bien, : Eres imbécil, ahora bien, un imbécil encantador".
  • , en primer lugar, /, por una parte, / , finalmente, ... : "En primer lugar, hablemos de mí".
  • , además, : "Tengo muchos amigos y, además, muchas amigas".
  • , sin embargo, / , no obstante, : No quiero hacerlo y, sin embargo, lo haré".
  • , por el contrario, / , en cambio, : "Me dijo una cosa, pero, en cambio, hizo otra".
  • , efectivamente, / , generalmente, ... "Creo que, ciertamente, las cosas no van bien".
  • , en cuanto a, / , respecto de, / , con respecto a, / , en relación con, : "En cuanto a ti, no quiero volver a verte".
  • , en ese caso, / , a pesar de todo, / , para eso, / , aun así, : "A pesar de todo, nos queremos".

Usos incorrectos de la coma

Por si usar bien la coma no fuera ya de por sí complejo, ciertos hablantes se empeñan en añadir usos extraños, absurdos y repajoleros a nuestro sufrido idioma. Como esta gente está muy recomendadita en los ámbitos que coloniza, las buenas gentes poco versadas en gramática copian estos repugnantes usos, que se hacen más populares que un paseo de B. E. por el Carrefour del barrio. Estas comas mal empleadas son:

1. Nunca separamos sujeto y verbo, aunque el sujeto sea largo, aunque sea enumerativo, aunque nos amenacen de muerte con una pistola. Es un vicio feísimo que demuestra, nada más aparecer, nuestra ignorancia del idioma: "El hermano del primo del sobrino del vecino del quinto es feísimo"; "Mis padres, mis tíos y mis abuelos me felicitaron ayer"

2. No debe escribirse coma delante de la conjunción que cuando esta tiene sentido consecutivo y va precedida, inmediatamente o no, de tan(to) o tal: "Te quise tanto que para olvidarte una vida no basta" (Paulina Rubio).

3. No se escribe coma tras pero si introduce, inmediatamente después, una pregunta o exclamación: "Pero ¿qué te han hecho?"

4. En las cartas, correos electrónicos y otras misivas usar coma tras el saludo es un anglicismo detestable, que debe evitarse en castellano. En español se usan los dos puntos: "Queridos Reyes Magos: Este año he sido muy bueno".

domingo, 6 de febrero de 2011

Con la iglesia hemos topado


Eso decimos, con la iglesia hemos topado, cuando tropezamos con un obstáculo difícil de superar o insalvable, similar a la intransigencia eclesiástica en ciertos temas. Al principio se refería solo a esta docta y cochambrosa institución, pero se ha extendido, entre socarrona y desalentada, a cualquier autoridad: la administración, el jefe, la empresa, el gobierno...

La frase proviene, como muchas otras, del Quijote, lo que atestigua una vez más su éxito editorial en el siglo XVI y siguientes. Lo curioso del asunto es que en la obra no tiene ese matiz malévolo de quejarse de la autoridad que nos impide hacer algo, sino que los protagonistas se topan de verdad con una iglesia buscando el palacio de Dulcinea del Toboso:


Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:
- Con la iglesia hemos dado, Sancho.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Vol. II, Cap 9

De hecho, el cambio del verbo dar, con el sentido de 'encontrar', por topar, que puede significar 'hallar casualmente', pero también 'tropezar con un obstáculo', da una idea de la detención de intenciones que supone la frase.

Y, ahora que nos hemos detenido en el Quijote, hay que indicar que es un maravilloso tesoro de frases hechas y refranes populares, sobre todo, gracias a Sancho, que los recoge en su hablar pueblerino y saleroso. Así, atestigua refranes como una golondrina sola no hace verano o cuando una puerta se cierra, otra se abre; y crea frases hechas nuevas, como la que tratamos o la conocida el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.

Es interesante saber, asimismo, que tan grande ha sido su fama, que hay quien le atribuye frases apócrifas, es decir, que nunca aparecieron en el Quijote o lo hicieron de manera muy distinta. La más famosa es ladran, luego cabalgamos, que indica que algo estamos haciendo (normalmente, bien), porque hay muchos hablando y quejándose de nosotros. Atribuida a Cervantes, nunca la escribió su maravillosa pluma. Se ha buscado su origen incluso en la Grecia Antigua, pero parece que con esta traducción proviene de Goethe y su poema Kläffer (Ladrador, literalmente). En cualquier caso, ahí queda la frasecita y su significado.

Referencias:

sábado, 5 de febrero de 2011

1+1=3! El número (II): palabras acabados en consonante

En este segundo apartado trataremos las palabras cuyo singular acaba en consonante. En las últimas reformas de la RAE ha habido ciertos cambios que conviene conocer y practicar, de manera que tengamos una lengua unificada. ¡Allá vamos!

1. Palabras cuya terminación es posible en castellano (-r, -l, -n, -z, -d, -s, -x)

Estas palabras harán el plural en -es, excepto las excepciones que trataremos después. Esto afecta a las palabras propiamente castellanas y a las extranjeras adaptadas y admitidas por el diccionario:
  • máster > másteres, nunca *másters
  • sal > sales,
  • pin > pines, nunca *pins
  • diez > dieces
  • verdad > verdades
  • autobús > autobuses
  • fax > faxes, nunca *los fax
Pero, por primera vez, también afecta a las palabras latinas castellanizadas, aunque no a las locuciones latinas (conjuntos de palabras en latín). Es decir, hemos de usar currículo > currículos, pero "el curriculum vitae" > "los curriculum vitae". Y se considera incorrecto utilizar los plurales en latín, como *corpora o *curricula, que sí se usan en inglés y otras lenguas.

Las palabras régimen, carácter y espécimen siguen la norma, pero cambian su acentuación: regímenes, caracteres y especímenes.

Las excepciones a esta regla son:
  • Los adjetivos exprés, unisex, ex y relax son invariables: "establecimientos unisex".
  • Los sustantivos óscar ('premio'), márquetin, trávelin, búmeran, cárdigan, mánager, cáterin, súper e hiper ('establecimientos comerciales') son invariables: "han abierto muchos híper", "tiene una colección de búmeran".
  • El nobel (¡sin acento!) es invariable si designa el premio: "los premios Nobel", pero si hay varios candidatos, puede hacer plural: "se reúnen varios nobeles de literatura".
  • El sustantivo de origen griego hipérbaton, que designa en poesía el desorden gramatical de la oración, tiene el plural irregular hipérbatos. El resto son invariables: los asíndeton.
  • Los compuestos con la palabra pies tampoco varían: los ciempiés.

2. Palabras acabadas en otras consonantes, atípicas en castellano (-b, -g, -t, etc.)

Desde las últimas reformas, estas palabras acabaran en -s. He de decir que no estoy de acuerdo, pues estas formaciones son extrañas a la historia del español. Pero, por otra parte, es cierto que su extensísimo uso ha obligado a normativizarlo. Así pues, tenemos que acatarlo. Por ello:
  • chip > chips
  • web > webs
  • robot > robots
  • módem > módems, etc.
Las excepciones a esta norma son:
  • El plural del exótico sándwich es sándwiches.
  • Si el sustantivo acaba en un grupo consonántico en el cual hay s o z, este no varía en plural: el test > los test.
  • El sustantivo club y sus compuestos, así como la palabra ítem, pueden hacer el plural en -s o -es: videoclubs, videoclubes; ítems (preferida), ítemes.
  • Los plurales de álbum e imám son álbumes e imames.

3. Plurales de las palabras compuestas

En el caso de las palabras compuestas, si se escriben ambos términos juntos (como la RAE suele recomendar), solo se hace el plural en el segundo término: medioambientes, Nochebuenas, etc. Si se escriben separadas, se hace el plural en ambas: Noches Buenas. Solo se exceptúa malos humores, siendo incorrecto *malhumores.

En los compuestos sintácticos (es decir, los compuestos que no funcionan nunca en una sola palabra, como mesa camilla) se presentan varias opciones, según su naturaleza:
  • Si el segundo término del compuesto puede ser atributo en una oración copulativa, se hace el plural en ambas palabras: palabra clave > "Esta palabra es clave" > palabras claves.
  • Si el segundo término no puede ser atributo porque la oración es absurda, entonces solo se hace el plural en la primera: célula madre > "*Esa célula es madre" > células madre.
  • Si el segundo término es un sustantivo prefijado, nunca cambia en plural: faros antiniebla.

4. Abreviaturas y siglas

En el caso de las abreviaturas acabadas en consonante, siempre añaden -s, nunca *-es: vols. ('volúmenes'), ejs. ('ejemplos'). ¡Cuidado! Si la palabra se abrevia dejando la última letra de la palabra (Administración > Admon.; Señor > Sr.) el plural se hace con -es: Sres., Admones. Se exceptúa Uds. ('Ustedes').

En las abreviaturas que se forman con una sola letra, la inicial de la palabra, el plural se construye duplicando esa letra: vv. ('versos'), AA. VV. ('Autores Varios').

En cambio, las siglas no cambian nunca en plural: las ONG ('Organizaciones No Gubernamentales'). Si las siglas se han convertido en sustantivos comunes, y por ello se escriben en minúscula, siguen las normas generales del plural: ovnis, pymes.

Por último, los símbolos de medida, los elementos químicos, los puntos cardinales y las monedas nunca varían en plural: 40 km., 2oo l. ¡Jamás añadimos *-s!

Referencias: Gómez Torrego, Leonardo (2010). La normativa académica actual: cambios destacados. SM.