miércoles, 16 de febrero de 2011

Cosa del otro jueves

No sé si alguien ha oído alguna vez decir de algo que no es cosa o nada del otro jueves, pero es una expresión muy castiza y común. La expresión alude a que se trata de una cosa corriente, vulgar, que no tiene nada de extraordinario. Pero, ¿por qué las cosas del jueves habían de ser extraordinarias?

La explicación, según muchos paremiólogos (expertos en "paremiología", la disciplina que estudia los dichos, refranes y frases hechas) acaso se encuentra en la costumbre de comer bien y en abundancia la noche de los jueves, puesto que el viernes, en la tradición cristiana, es día de abstinencia y ayuno, sobre todo de carnes. Esta penitencia era socialmente obligatoria, pero se hacía trampa comiendo muchísimo antes de que dieran las doce de la noche. Incluso sabemos, por la literatura, que la gente atrasaba los relojes para poder comer unos minutos más tras la medianoche. Así, dice Quevedo en Lo más corriente de Madrid (1689) que había "relojes como tribunales, que se apela de unos a otros, aunque los más atrasados son los más finos jueves en la noche".

De esta forma, hablar del extraordinario jueves pasado se convirtió en una comparación recurrente para indicar que el tema que se tratara no era tan extraordinario como la cena del jueves. De aquí se extendió y decimos que tal o cual asunto no es cosa del otro jueves porque tiene poca importancia.
  • García Remiro, José Luis (2001). ¿Qué queremos decir cuando decimos...? Frases y dichos del lenguaje diario. Madrid: Alianza.

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