martes, 23 de noviembre de 2010

El síndrome de Eróstrato


La frase de hoy es una referencia muy culta, pero es bastante curiosa, y merece la pena conocerla. Eróstrato fue un pastor de Éfeso que incendió el Templo de Artemisa, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo (solo ha llegado a nosotros la Gran Pirámide). El templo quedó destruido y nunca volvió a reconstruirse.

Plutarco nos da incluso la fecha en la que ocurrió: el 21 de julio de 356 a. C., la noche del nacimiento de Alejandro Magno. El rey Artajerjes lo hizo torturar hasta que confesó el motivo del incendio: Eróstrato quería conseguir la fama a cualquier precio, aunque con ello diríamos que es infame, es decir, conocido por sus innobles actos. El rey prohibió bajo pena de muerte cualquier registro por escrito de su nombre, para evitar así su propósito. Evidentemente, no lo consiguió, y su nombre a llegado hasta nuestros días.

Es por eso que en psicología y como frase hecha se utiliza la expresión "tener síndrome o complejo de Eróstrato" para nombrar a las personas que buscan excesivamente la notoriedad o pretenden ser el centro de atención a través de los actos más viles, o sean cuales sean las consecuencias. Por ello es conveniente conocer esta expresión y, sobre todo, no acabar como el protagonista.

Referencias: http://es.wikipedia.org/wiki/Er%C3%B3strato

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