viernes, 14 de enero de 2011

Llevarse el gato al agua


Tras el lógico descanso, toca volver a ponerse serios y a trabajar. Y qué mejor que comenzar con esta expresión últimamente llena de polémica: llevarse el gato al agua. Seguramente lo has escuchado, pero... ¿qué quiere decir exactamente?

Decimos que fulanito se ha llevado el gato al agua cuando se ha salido con la suya, o cuando ha hecho prevalecer su punto de vista en un asunto o acuerdo. Su origen está en un antiguo juego de fuerza y habilidad que practicaban los muchachos, que consistía en conseguir, tirando cada bando de una soga, hacer caer al lado contrario en un charco de agua que había en medio. El juego de tirar de la cuerda, pero a lo bruto. ¿Y qué pinta aquí, entonces, un gato? Pues ni más ni menos que la creencia popular, que parece ser cierta, de que a los gatos no les gusta el agua.

Así, no es de extrañar que cierto programa de la tele hayan cogido este rimbombante nombre, ya que en él predomina la fuerza bruta y el tener siempre la razón al precio que sea.

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