martes, 24 de mayo de 2011

Leon Tolstoi: Ana Karenina

Ahora que las clases de bachillerato han acabado, he pensado que podría comentar en este espacio los libros que voy leyendo, por si alguien se anima a echarles un vistazo. Voy a empezar con el primer libro que he leído en mi e-book: Ana Karenina, de Tolstoi.

Ana Karenina es una novela rusa que explica la historia no solo del personaje de Ana, verdadera obra maestra de la creación de un personaje, sino de todo un grupo de personajes que tienen relación entre sí dentro de la alta sociedad rusa. La historia comienza cuando un alto funcionario,  Stiva, ha sido infiel a su mujer, Dolly, y la hermana de Stiva, Ana Karenina (pues está casada con el Sr. Karenin) viene de Moscú a San Petersburgo para convencer a Dolly de que no lo abandone. En la estación Ana conoce a Vronsky, que se fija en ella, y entonces un tren arrolla a un hombre, verdadera premonición que se repetirá a lo largo de la obra. Casualmente, Vronsky había pretendido a la hermana menor de Dolly, Kitty, que rechaza por él al gran protagonista masculino de la obra y alter ego del autor, Lyovin. 

La novela, en la que van cruzándose las historias de estos personajes, da un vuelco cuando Ana, en contra de todas las convenciones sociales, toma una decisión que condicionará su destino: se convierte en la amante de Vronsky.

Una de las películas inspiradas en Ana Karerina
Calificada como la obra cumbre del realismo ruso, esta novela de personajes constituye una critica a la aristocracia rusa de su tiempo, ociosa entre bailes, recepciones, óperas y cenas. Aunque no están directamente relacionadas con la trama, podemos ver las vicisitudes del proletariado ruso, sobre todo en la relación de Lyovin con los campesinos en su gran finca alejada de la ciudad. Por otra parte, Lyovin se plantea grandes temas relacionados con el hombre y su existencia, su sentido y la fe, plasmando los dilemas que Tolstoi también vivió, lo que hace de él un personaje muy completo.

Pero es Ana, como se ve en el título, la verdadera protagonista. Su metamorfosis de dama perfecta, refinada, elegante y atractiva va degenerando conforme la degradación moral se apodera de su alma; pero, a la vez, sentía como lector que su desgracia inspiraba la compasión. Casi puede sentirse el peso de la sociedad que le da la espalda y que la culpa a ella, y no a su amante, de todo lo que le ocurre. La escena en la ópera, una vez ya deshonrada, en la que una señora la expulsa a gritos porque su marido la ha saludado me resulta inolvidable. Su escena final es, para mi gusto, uno de los grandes finales de la literatura.

En definitiva, una obra que me ha gustado mucho; extensa, sí, pero entretenida de principio a fin.

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